Domingo 3 de junio 2018 | Devoción Matutina para Adultos | Bartimeo busca a Jesús (continuación)

«Entonces Jesús se detuvo y dijo: “Llámenlo”. La gente llamó al ciego y le dijo: “¡No tengas miedo! Ven, que Jesús te llama”». Marcos 10: 49, TLA

El ciego Bartimeo tenía una actitud muy positiva y confiaba plenamente en que Jesús lo escucharía. Para poder llamar su atención y, de esa manera, tener un encuentro personal con él, solo podía utilizar lo que tenía a su alcance: la voz. Era su única oportunidad y, a pesar de la multitud, pudo hacerse escuchar a través del vocerío.
La fe nos acerca a Dios, nos hace tener esperanza cuando todo parece venirse abajo. Nos induce a elevar la voz cuando nos ordenan callar, y nos mueve a pedir al Señor lo que necesitamos con la certeza de que lo recibiremos. El corazón de Bartimeo dio un salto de alegría cuando supo que el Mesías estaba a pocos pasos de él. Era ciego, pero no mudo, y su fe era firme.
Lo admirable de Bartimeo es su persistencia al pedir ayuda a Dios. Clamó y volvió a clamar hasta que le dijeron que Jesús se había detenido y lo estaba llamando. La fe nace de nuestra incapacidad de hacer cualquier cosa por nosotros mismos; solo nos queda caer rendidos a los pies de aquel que puede hacerlo todo por nosotros. La fe de Bartimeo traspasó toda barrera e impedimento y, gracias a ello, tuvo su encuentro con el Señor.
Bartimeo tiró su manto y, de un salto, se puso en pie y se acercó a Jesús. Entonces el Maestro le preguntó: «¿Qué quieres que te haga?» (Marcos 10: 51). Si bien había muchas cosas de las que tenía necesidad, como dinero, abrigo o consuelo, el ciego le dijo desde lo más profundo de su corazón: «Maestro, que recobre la vista». Pidió lo imposible, lo que pedimos solo cuando tenemos fe: la vista. Entonces Jesús afirmó que la fe de Bartimeo lo había salvado e, inmediatamente, recobró la vista. Desde ese momento, Bartimeo no pudo dejar de seguir a Jesús.
La fe en Jesús sana cualquier dolencia espiritual y también puede curar las dolencias físicas, pero su poder va más allá de la curación. La fe nos da la confianza y la seguridad de que nuestra vida, independientemente de la adversidad que enfrentemos, está bajo el control del poder soberano de Dios.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2018
FUENTES DE VIDA
David Javier Pérez
Lecturas devocionales para Adultos 2018

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