Domingo 29 de octubre 2017 | Devoción Matutina para Damas | La voz de la victoria

“Sin fe es imposible agradar a Dios, porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que él existe y que recompensa a los que lo buscan” (Heb. 11:6).

En octubre de 1999 tuve el privilegio de unirme al ministerio “Quiet Hour” y viajar a Papua Nueva Guinea para participar en una campaña evangelizadora. Al llegar, ¡experimenté un choque cultural! Era como estaren un mundo nuevo, que incluía dolor y pobreza como nunca había visto. A pesar de eso, o quizás a causa de eso, me encontré con un pueblo con un hambre tremenda por la verdad, y por esperanza. Cuando aceptaron a Dios, estaban llenos de fe y devoción.
Una tardecita, cuando el director y orador de “Quiet Hour”, Bill Tucker, estaba predicando, comenzó a llover a cántaros. La lluvia era tan fuerte y hacía tanto ruido, que era muy difícil oír su voz. En cuestión de minutos, el suelo estaba tan mojado que la gente no podía estar sentada. Se pusieron de pie y permanecieron allí, bajo la lluvia, escuchando cada palabra de esperanza que pudieran alcanzar a oír. Al darse cuenta de que la lluvia no iba a cesar, el pastor Tucker preguntó: “¿Quieren que terminemos aquí?” Se pudo escuchar a la multitud, veinte mil personas, responder al unísono “¡No!” A pesar de la lluvia torrencial y del agua hasta los tobillos, ¡nadie se fue!
Al día siguiente, me dio una tos tremenda. Estaba tosiendo cada pocos segundos, y de tanto en tanto de manera incontrolable. Al acercarse la hora de la reunión, oré: “Señor, sé que no me trajiste hasta el otro lado del mundo para observar. ¡Quiero cantar para tu gloria!” Justo antes de que comenzara la reunión, los pastores se reunieron a mi alrededor y elevaron oraciones poderosas de fe.
Por fe, me uní a los líderes en la plataforma. No tosí ni una sola vez durante todo el tiempo que estuve allí arriba; pero apenas me bajé de la plataforma, comencé a toser profusamente. Este milagro se repitió varias noches sucesivas, hasta que me recuperé del todo. Esto significó una evidencia tangible, para mí y para los demás, de que Dios, que escucha nuestras oraciones y se preocupa por nosotros, estaba obrando para su gloria.
¿Recuerdas cómo los israelitas tuvieron que dar un paso de fe antes de que Jehová dividiera las aguas del Mar Rojo? Hoy, en tu vida, da un gran paso de fe. ¡Cristo te está esperando!
Vonda Beerman

DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2017
VIVIR EN SU AMOR
Carolyn Rathbun Sutton – Ardis Dick Stenbakken
Lecturas Devocionales para Mujeres 2017

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