Domingo 20 de mayo 2018 | Devoción Matutina Jóvenes

¿Vale la pena ser misionero?

DEVOCIÓN MATUTINA PARA JÓVENES 2018 365 VIVENCIAS DE JÓVENES COMO TÚ Lecturas devocionales para Jóvenes 2018

DEVOCIÓN MATUTINA PARA JÓVENES 2018
365 VIVENCIAS DE JÓVENES COMO TÚ
Lecturas devocionales para Jóvenes 2018

«El Señor dice: “Mis ojos están puestos en ti. Yo te daré instrucciones, te daré consejos, te enseñaré el camino que debes seguir”». Salmo 32: 8

LOS CATORCE AÑOS tomé la decisión de convertirme en médico misionero. Cuando terminé los estudios de Medicina y mi especialidad, inicié la carrera misionera en la clínica adventista local que, hoy en día, es un un día, el decano de mi antigua Facultad de Medicina me llamó y me ofreció entrar a formar parte del Departamento de Anatomía como profesor. Era un honor prestigioso para un joven médico, y una oportunidad poco frecuente y prematura, para labrarme un nombre en la comunidad médica. Sin embargo, la junta directiva del hospital adventista rechazó la autorización para aceptar el puesto, obligándome a elegir entre «la obra y la cátedra académica.

Durante varios días dudé entre aceptar esta oferta tentadora y el compromiso solemne que había hecho de servir a Dios como médico misionero toda mi vida. Finalmente, por temor a decepcionar a Dios, elegí honrar mi llamamiento, aunque consideraba que la decisión que había tomado era un suicidio profesional y económico.

No obstante, doy gracias a Dios porque, a día de hoy, echando la vista atrás a estos maravillosos años de servicio (casi cincuenta) en diferentes niveles y cargos en la iglesia, puedo proclamar con gratitud que, lejos de haber sufrido un suicidio profesional o financiero, han sido años en los cuales he recibido bendiciones excepcionales. Tal y como me había prometido, desde ese día, Dios me ha «dado instrucciones, y me ha enseñado el camino que debía seguir», y «sus ojos han estado siempre puestos en mí». La vida no ha sido siempre fácil pero, servir a Dios otorga una satisfacción y una alegría que no se pueden medir con dinero u otros bienes materiales.

Nunca me convertí en un eminente profesor, pero mi familia y yo hemos tenido el privilegio de servir plena y directamente en la gran obra de salvación de las almas al conducirlos al Médico supremo. Mi ministerio también ha servido para proteger mi fe, guardarme del egoísmo, del materialismo y de otras tentaciones que amenazan mi relación personal con Dios.

¡Sí! Los planes de Dios para nuestra vida son siempre los mejores, al margen de las circunstancias. Confiemos en él y nunca nos sentiremos decepcionados hospital.

Elie S. Honoré,Haití

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