Domingo 17 de septiembre 2017 | Devoción Matutina para Menores | La compasión

“Tan compasivo es el Señor con los que le temen como lo es un padre con sus hijos” (Sal. 103:13, NVI).

Un día, mi esposo me contó una experiencia que vivió cuando era adolescente. Se encontraba de vacaciones cuando, una tarde, sentado a la puerta de su casa, vio pasar la perrita más flaca que había visto en su vida. El pobre animal era un saco de huesos ambulante. Tenía el hocico largo: estaba sarnosa; la colita, más que una cola, parecía un hilito fino, a punto de quebrarse. El hambre se le veía en sus pequeños ojos. Temerosa de que la maltrataran, no se atrevió a acercarse a mi esposo. Se quedó allí, mirándolo con tristeza, sin moverse.
Mi esposo se compadeció de ella y entrando en la casa, le llevó algo de comer. Esto se repitió por varios días seguidos, y la pobre perrita y él se convirtieron en buenos amigos. Con el paso de los días, la perrita fue ganando cada vez más peso; su piel mejoró, su mirada se alegró y fue dejando de tener miedo al contacto de la gente. ¡Estaba irreconocible! Realmente parecía otro animal.
Tiempo después, mi esposo regresó al colegio donde estudiaba, y no volvió a ver a la perrita durante una larga temporada. Pero cuando regresó otra vez de vacaciones, la encontró con cachorros. Al verlo, lo reconoció inmediatamente y, moviendo ahora una colita linda y firme, le presentó con orgullo a su familia. ¡Cómo había cambiado! Y todo, porque alguien se había compadecido de ella.
Ese es el efecto que tiene la compasión sobre los demás. El que recibe nuestra compasión y ayuda, se siente fuerte y con ánimos para mejorar cada vez más, para sanar, para salir de la situación difícil que tiene o para superar los problemas. Por eso es tan importante que nos compadezcamos de los demás y les brindemos una mano amiga. Al hacerlo, los estamos animando a intentarlo una vez más.
Jesús se compadece de ti cuando estás enfermo, adolorido o triste. Nunca te abandona, siempre te ama. Y eso es lo que espera que hagas con los demás. Sencillamente, seguir su ejemplo y ser compasivo.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA MENORES 2017
¡SALTA!
Patricia Navarro
Lecturas Devocionales para niños 2017

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