Domingo 15 de abril 2018 | Devoción Matutina para Adultos | Un sábado en la tumba de José de Arimatea

«Las mujeres que habían acompañado a Jesús desde Galilea, fueron y vieron el sepulcro, y se fijaron en cómo habían puesto el cuerpo. Cuando volvieron a casa, prepararon perfumes y ungüentos». Lucas 23: 55, 56, DHH

A LAS TRES DE LA TARDE DEL VIERNES, tras un largo día de tortura y sufrimiento, Jesús murió y, a la puesta del sol, fue sepultado en la tumba de José de Arimatea para descansar en el sueño de la muerte todo el sábado. Los discípulos, dispersos, vivieron un día de amarga tristeza. En el templo reinaba el desconcierto, pues la pesada cortina que separaba los compartimentos del Santuario se había rasgado de arriba abajo, y los enfermos que llegaban allí no encontraban al Sanador. Pilato permitió que se colocara un sello de seguridad sobre la piedra que cerraba la tumba, y ordenó a los soldados vigilar el sepulcro de Jesús.
El corazón de Simón de Cirene, del ladrón en la cruz y del centurión romano fueron tocados por Dios durante la crucifixión de Jesús y se habían puesto de parte de él. Simón de Cirene llevó la cruz de Jesús, pues él no podía cargarla, y este privilegio lo indujo a llevar la verdadera cruz de Cristo y a oír su llamado.
La Biblia afirma que el sábado que Cristo pasó en la tumba no fue un sábado ceremonial sino el sábado semanal del mandamiento. Lucas narra que las mujeres que acompañaron a Cristo hasta su crucifixión no se quedaron junto a la tumba, sino que regresaron a sus hogares para adorar a Dios y guardar el mandamiento (Lucas 23: 56). Tanto ellas como los apóstoles estaban deseosos de que pasara el sábado para correr a la tumba, pero por temor a los judíos no acudieron al sepulcro al ocultarse el sol. El domingo, muy temprano, regresaron al sepulcro, pero Jesús había resucitado y Satanás había sido derrotado. La victoria sobre el mal estaba asegurada y Cristo estaba listo para llenar todo corazón de esperanza de vida eterna. El Cordero de Dios había muerto por el pecador y ya no era preciso hacer más sacrificios.
Cristo y sus discípulos nos enseñan que el sábado es de suma importancia descansando en él conforme al mandamiento. Que el sábado siga siendo siempre especial para nosotros.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2018
FUENTES DE VIDA
David Javier Pérez
Lecturas devocionales para Adultos 2018

DEJA UN COMENTARIO

Comentarios

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*