Domingo 13 de agosto 2017 | Devoción Matutina para Menores | Un corazón alegre

“Buen remedio es el corazón alegre” (Prov. 17:22).

¿AIguna vez le has leído alguna historia a un perro? Mi hija Abby, sí. Un día la vi contando historias al perro, y está claro que al perro le gustaba porque se quedaba tranquilito, escuchando. Pensaba que mi hija era la persona más original del mundo, hasta que vi una noticia de un refugio para animales en Missouri.
A este refugio se llevan perritos maltratados o abandonados, para ayudarlos a que no estén tan tristes ni enfermos. Los perritos llegan con miedo y desconfianza hacia las personas, porque han tenido malas experiencias. Han sufrido mucho, y por eso creen que les van a hacer daño. Así que, se portan de manera agresiva y distante hacia las personas, para no volver a sufrir. En este refugio los ayudan a que vuelvan a ser felices, a acostumbrarse otra vez a la gente y a sentirse seguros. Una de las actividades que realizan es que los niños van al refugio a leer libros a los perros. Con esto, los perros se sienten más tranquilos, y los niños tienen la oportunidad de relacionarse con mascotas. ¡Incluso pueden adoptar una, si lo desean! Así que, los perritos se encariñan con los chicos, y los jovencitos, en vez de estar haciendo travesuras, pasan la tarde con los perritos.
A veces creemos que los animales no sienten ni padecen, pero no es cierto. A los animales, al igual que a las personas, les gusta que los traten bien. Si reciben maltrato y abandono, sufren, se deprimen, se vuelven agresivos y distantes, se encierran en ellos mismos y dejan de confiar. Esa tristeza de los animales por causa de las personas, no le gusta nada a Jesús. Acuérdate de que Dios nos pidió que cuidáramos de todos los seres vivos que él creó.
Lo bon ito de esta historia es que siem pre podemos hacer algo para alegrar el corazón de otro, ya sea de un animal, de un niño o de un adulto. Lo primero que podemos hacer es tratarlos bien, con respeto y cariño. Solo con eso, ya podemos arrancarles una sonrisa.
Si tienes algún amiguito que está sufriendo alguna situación difícil, puedes acercarte a él o a ella y ayudar a que no esté triste. Recuérdale que Jesús quiere ser su amigo y ayúdale a sonreír, tal vez, contándole historias. Aunque ahora no está feliz, puede volver a estarlo. ¡Trata de llevar alegría a su corazón!

DEVOCIÓN MATUTINA PARA MENORES 2017
¡SALTA!
Patricia Navarro
Lecturas Devocionales para niños 2017

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