Domingo 12 de junio 2016 | Devoción Matutina para Mujeres 2016 | ¿Por qué trabajamos?

Trabaja en algo, para que el diablo te encuentre siempre ocupado. Jerónimo de Estridón

¿POR QUÉ TRABAJAMOS? Existen numerosas respuestas a esta pregunta: porque es una maldición, porque necesitamos un medio de subsistencia, porque así podemos prosperar materialmente, porque el trabajo forma parte de nuestra identidad… Pero ¿qué dice la Biblia al respecto? Al fin y al cabo, si nuestro concepto del trabajo se halla alejado de Dios, es imposible que encontremos la realización personal.
De acuerdo con Darrow L. Miller* las Escrituras revelan tres razones por las que hay que trabajar:
1. Porque Dios trabaja. Dios ha sido siempre trabajador, incluso antes de creamos: “El séptimo día concluyó Dios la obra que hizo, y reposó el séptimo día de todo cuanto había hecho” (Gén. 2:2, RV95); por tanto, el trabajo no es una maldición. Y no solo en la semana de la creación trabajó Dios, sino que hasta ahora sigue trabajando para sostenerla: “Tú envías el agua de los manantiales a los ríos […]; de esa agua beben los animales salvajes. […] Tú eres quien riega los montes desde tu casa. […] Haces crecer los pastos para los animales, y las plantas que el hombre cultiva para sacar su pan de la tierra” (Sal. 104:10-16). Como dijo Jesús: “Mi Padre siempre ha trabajado, y yo también trabajo” (Juan 5:17). El trabajo forma parte de la naturaleza de Dios y ha de formar parte de la nuestra también.
2. Porque hemos sido crearlos para trabajar, pues hemos sido creados a imagen de Dios. Además, hemos recibido el mandato: “Trabaja seis días y haz en ellos todo lo que tengas que hacer” (Éxo. 20:9). El trabajo es, por tanto, un mandamiento para nosotros.
3. Porque somos colaboradores de Dios en el trabajo que continúa haciendo a favor de la salvación del ser humano. “Él nos ha creado en Cristo Jesús para que hagamos buenas obras” (Efe. 2:10) que puedan llevar a los demás a la salvación.
Debemos rechazar las ideas que tiene el mundo acerca del trabajo y enfocarlo como Dios quiere que lo hagamos. La nuestra ha de ser una vida de trabajo y no de ociosidad; de trabajo útil que dé buena imagen de nuestro Creador. Dios no permita que perdamos esto de vista.

“Trabaja seis días y haz en ellos todo lo que tengas que hacer” (Éxo. 20:9).

* Darrow L. Miller, Vida, trabajo y vocación. Una teología bíblica del quehacer cotidiano (Texas: Editorial Jucum, 2011), pp. 191-194.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA LA MUJER 2016
Ante todo, cristiana
Por: MÓNICA DÍAZ
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