Domingo 12 de agosto 2018 | Devoción Matutina para Adultos | Oración y lamento

Mira, oh Jehová, estoy atribulada, mis entrañas hierven. Mi corazón se trastorna dentro de mí, porque me rebelé en gran manera. Lamentaciones 1:20.

Escucha esto: Dentro de diez, veinte o quizá treinta años, te vas a lamentar más por las cosas que no existen que por las que existen. Puede que llegues a los sesenta o setenta años y tu vida se convierta en un continuo plañir al mirar atrás y ver las cosas que no existen, las materias pendientes que no rendiste. Pero siempre es tiempo de soltar amarras, abandonar el puerto seguro, poner las velas a sotavento, y navegar, soñar, explorar y descubrir, de tal modo que cuando llegues a “viejo” baya una sonrisa cómplice en tu rostro por las “locuras” de tu pasado.

La vida es un claroscuro: Hay “un tiempo para llorar y un tiempo para reír” (Ecl. 3:4). Y, en algún sentido, “es mejor el llanto que la risa, porque la tristeza tiende a pulirnos” (Ecles. 7:3; NTV).

La primera palabra del libro de Lamentaciones, en hebreo, es ekah, que significa “¡cómo!” Esta misma palabra se usa en la Biblia hebrea como el nombre del libro (ver Lam. 1:1; 2:1; 4:1,2; 4 CBA p. 573). Es preferible decir “¿cómo?”, antes que “¡cómo!” es mejor preguntarse: ¿cómo esto me puede ayudar?, que “llorar sobre leche derramada”.

En la oración de Lamentaciones 1, Jeremías ora en femenino, porque ora personificando a Jerusalén, la ciudad otrora resplandeciente, de hermosa arquitectura, con poderío estratégico. Ahora la ciudad está desierta y en ruinas. Ya no es la bella mujer que era, sino que es una viuda (vers. 1) que está sola, porque el Señor ya no es su marido. Lo que no sabe la viuda es que su marido en realidad no la abandonó, sino que ella se abandonó a sí misma, porque “se rebeló en gran manera” (vers. 20). Dice el profeta Isaías: “Eras como una esposa joven abandonada y afligida, pero tu Dios te ha vuelto a llamar y te dice: […] Con bondad inmensa te volveré a unir conmigo’” (Isa. 54:6,7; DHH).

Escucha la lluvia nocturna y el agua que corre. Esa puede ser tu vida: un lamento que fluye entre sombras. ¡Pero el sol está detrás de las nubes! ¡Jesús es tu luz!

¡Bendita oración, secreta y profunda, porque a través de ella puedes llamar a Jesús a tu lado, para que no te sientas solo!

Oración: Señor, dame alegría en medio de mi lamento.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2018

LAS ORACIONES MÁS PODEROSAS DE LA BIBLIA

Ricardo Bentancur

Lecturas devocionales para Adultos 2018

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