Domingo 10 de junio 2018 | Devoción Matutina para Adolescentes | Plan para perder peso

Salmos 31-35

Dichoso aquel a quien se le perdonan sus transgresiones, a quien se le borran sus pecados. Dichoso aquel a quien el Señor no toma en cuenta su maldad y en cuyo espíritu no hay engaño (Salmo 32:1,2).

Al escritor Harry Osbourne no le gusta ir al doctor: “¡Me parece que está muy mal pagarle 50 dólares a un tipo para que te diga que estás muy gordo! —comentó en cierta ocasión—. Aunque sea verdad, no creo que deba pagar ese dinero para que un médico me diga lo mismo que yo podría decirle si me veo al espejo”.
Osbourne también contó de una ocasión en que una enfermera, con delicadeza, le anunció que estaba ligeramente excedido en peso. Lo expresó de tal manera, que hizo que él considerara el problema desde un ángulo diferente. Según él, la enfermera se veía muy sorprendida mientras ajustaba la balanza, y entonces dijo: “Usted esconde muy bien su peso”.
“Nunca había escuchado eso, ni tampoco creo que ella me haya visto bien, pues no descubrió dónde escondía mi peso”, dijo Osbourne.
Si pudiéramos “esconder nuestro peso” de La vista de otras personas, ¿cambiaría eso nuestro peso total? Por supuesto que no. Esconder el problema no cambia nada. Ya sea que la enfermera, el doctor o el paciente piensen que la carga está escondida, los kilos siguen allí; los efectos permanecen.
Al reflexionar en esta historia, recordé algunas ocasiones en las que estuve enfermo y decidí curarme sin ayuda. Una vez tuve amigdalitis y decidí remediarlo mediante gárgaras de agua salada. Mala idea. Evité la visita al médico, pero no pude evitar el dolor.
El rey David conocía los efectos devastadores de un pecado no perdonado. Le robó la esposa a un hombre, al cual luego mandó a matar. David sabía por experiencia propia que el peso del pecado aplasta a los que intentan cargarlo solos. Algunas veces necesitamos el plan de Dios para perder peso.
¿Qué es? Consiste en que debemos llevarle nuestros pecados y aceptar su perdón. ¡Verás qué bien te sentirás sin ese peso!

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¿Algo te preocupa? Dispárale directo a tus miedos con las palabras del Salmo 34, y verás que desaparecen.

Devoción matutina para adolescentes 2018
Un año en la Palabra
Dwain Neilson
Lecturas Devocionales para Adolescentes 2018

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