Domingo 10 de junio 2018 | Devoción Matutina Adolescentes

Las reglas de etiqueta de Jesús

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADOLESCENTES 2018 ¿Y entonces…? Heather Quintana Lecturas Devocionales para Adolescentes 2018

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADOLESCENTES 2018
¿Y entonces…?
Heather Quintana
Lecturas Devocionales para Adolescentes 2018

«Porque el que a si mismo se engrandece, será humillado: y el que se humilla, será engrandecido» (Lucas 14: 11).

En nuestra sociedad existen algunas reglas de etiqueta que se espera observemos. Por ejemplo, no es nada cortés decirle a alguien que está aumentando de peso: «Mi amigo, ¡parece que estás acumulando unas cuantas libritas!». Tampoco se considera aceptable comer espaguetis con los dedos, o tomar un sorbo de una bebida ajena sin permiso.

Mientras Jesús estuvo en la tierra, compartió algunas importantes normas de etiqueta que sorprendieron a muchos. Una de ellas era: no intentes demostrar nada. En otras palabras, no procures parecer la persona más interesante de la fiesta. Tu importancia saldrá a relucir si dejas de intentar demostrarla desesperadamente. Veamos cómo Jesús explicó esta norma social: «Al ver Jesús cómo los invitados escogían los asientos de honor en la mesa, les dio este consejo: “Cuando alguien te invite a un banquete de bodas, no te sientes en el lugar principal, pues puede llegar otro invitado más importante que tú: y el que los invitó a los dos puede venir a decirte: ‘Dale tu lugar a este otro’. Entonces tendrás que ir con vergüenza a ocupar el último asiento. Al contrario, cuando te inviten, siéntate en el último lugar, para que cuando venga el que te invitó, te diga: ‘Amigo, pásate a un lugar de más honor’. Así recibirás honores delante de los que están sentados contigo a la mesa. Porque el que a sí mismo se engrandece, será humillado: y el que se humilla, será engrandecido”» (Lucas 14: 7-11).

En las fiestas que se celebraban durante la época de Jesús, los huéspedes de honor se sentaban muy cerca del anfitrión. Jesús advirtió en contra de suponer que uno mismo es el huésped de más honor. Es mejor sentarse en un lugar modesto y ser invitado a pasar a un asiento de más prestigio, que asumir que eres el personaje más destacado y terminar avergonzado, cuando el anfitrión te pida que te cambies a un lugar de menor prestigio.

No trates de demostrar nada. Concéntrate en la importancia de los demás. Como dice Filipenses 2: 3: «No hagan nada por rivalidad o por orgullo, sino con humildad, y que cada uno considere a los demás como mejores que él mismo»

Ponlo en práctica: Trata hoy a los demás como si ellos fueran las personas más importantes del grupo.

Ponlo en oración: Ora para que Dios te ayude a centrarte en los demás y no en ti mismo.

Devoción matutina para adolescentes 2018

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