Diálogo Bíblico | Miércoles 15 de marzo 2017 | Apagar al Espíritu Santo | Escuela Sabática


Miércoles 15 de marzo
APAGAR AL ESPÍRITU SANTO
Lee 1 Tesalonicenses 5:19 al 21. ¿De qué manera podemos apagar al Espíritu Santo?
La palabra “apagar” sugiere la idea de un fuego. La misma raíz griega de la palabra utilizada en 1 Tesalonicenses 5:19 aparece también en Efesios 6:16. Esto sugiere que hay algo acerca del Espíritu Santo que es como un fuego que podemos apagar. Deberíamos recordar que el Espíritu Santo hace dos cosas importantes por nosotros: nos da conciencia del pecado y nos da poder para vencer el pecado. Ambos están relacionados con la santificación.
Por medio de la Palabra de Dios, el Espíritu nos dice lo que necesitamos saber a fin de vivir una vida santa, y mediante su poder que mora en nosotros nos capacita para cambiar nuestra vida según este conocimiento. Una de las maneras por las que podemos evitar apagar al Espíritu es no menospreciar las profecías (1 Tes. 5:20). Pablo instruyó a los creyentes de Tesalónica para que no despreciaran los dichos proféticos, pero también pidió que tuvieran discernimiento (vers. 21). Aunque debemos ser abiertos al Espíritu en nuestra vida congregacional y no deberíamos apagar la obra del Espíritu Santo, también necesitamos discernimiento, porque las falsas enseñanzas y los falsos profetas continuarán asediando a la iglesia.
No todos los espíritus son benignos. Sin embargo, la Palabra de Dios, inspirada por el Espíritu, es una lámpara a nuestros pies y una luz en nuestro camino (Sal. 119:105). Por medio de la Biblia, tenemos una norma según la cual medir toda proclamación profética nueva. En los tiempos bíblicos, una lámpara de esas características contenía una mecha encendida que arrojaba luz ante los pies de quienes caminaban en la noche. La Biblia nos dice cómo “[andar] en el Espíritu” (Gál. 5:25). Esto lo hacemos al rendirnos a las enseñanzas de la Palabra de Dios y al obedecer las impresiones del Espíritu Santo mientras nos señala el camino por el cual debemos andar.
Muchos que profesan creer que la Biblia es la Palabra de Dios la interpretan de maneras que prácticamente despojan a las Escrituras de autoridad real, impidiéndoles tener ningún poder real en su vida. Además, cuando despreciamos la Palabra de Dios y la tratamos irrespetuosamente, o cuando no aplicamos sus enseñanzas en nuestra vida, estamos apagando esta lámpara que es dada para guiarnos en nuestro camino y despertar nuestra conciencia a las buenas obras.
Lee 1 Tesalonicenses 4:7 y 8. ¿Qué significa ser llamados “a santificación”? ¿En qué áreas de tu vida necesitas preguntarte si realmente estás actuando en santidad?
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