Diálogo Bíblico | Martes 16 de enero 2018 | Cristo, El Redentor | Escuela Sabática

Martes 16 de enero
CRISTO, EL REDENTOR
El endeudamiento no es un principio del Cielo. Pero Adán y Eva pecaron y la transgresión de una ley implicó la muerte. Así, la humanidad se convirtió en deudora de la justicia divina. Estábamos en quiebra, espiritualmente insolventes por causa de una deuda que nunca podríamos pagar.
El amor de Dios por nosotros puso en marcha el plan de redención. Jesús se convirtió en una “garantía” para nosotros (Heb. 7:22). La identidad de Cristo como Redentor es lo que revela la transacción más importante jamás realizada. Solo el sacrificio de su vida podía lograr el pago requerido por la justicia divina. Cuando la justicia y la misericordia se abrazaron en la cruz, Jesús pagó la deuda de pecado que debíamos pagar nosotros. El universo nunca había visto ni presenciado la manifestación de esa riqueza que se usó para pagar la redención de la humanidad (Efe. 5:2).
“Al derramar todos los tesoros del cielo en este mundo, al darnos en Cristo todo el cielo, Dios ha comprado la voluntad, los afectos, la mente y el alma de cada ser humano” (PVGM, 261, 262).
Lee cada uno de los siguientes versículos y enumera de qué nos ha salvado Cristo. Col. 1:13; 1 Tes. 1:10; 1 Ped. 1:18; Heb. 2:14, 15; Gál. 3:13; Apoc. 1:5.
La palabra griega tetelestai, en Juan 19:30, se ha dado en llamar la palabra más importante que jamás se haya pronunciado. Significa “se cumplió”, y es la última declaración que Jesús hizo en la cruz. Su declaración final significó que su misión estaba cumplida y que nuestra deuda “se pagó en su totalidad”. Él no lo expresó como alguien sin esperanza, sino como quien logró la redención de un mundo perdido. La cruz de la redención revela un acontecimiento pasado, con un efecto presente y una esperanza futura. Jesús dio su vida para destruir el pecado, la muerte y las obras del diablo de una vez por todas. Esto significa que, aunque no lo merecemos, somos redimidos (Efe. 1:7). Vislumbrar las maravillas de la salvación es pisar tierra santa.
Cristo como Redentor es la imagen más sublime de Dios. Su interés supremo es redimirnos. Esto revela su perspectiva hacia la humanidad y, especialmente, muestra lo mucho que Jesús valora el hecho de tener una relación con nosotros. Con la justicia saldada, Cristo dirige su atención a nuestra respuesta a su sacrificio.
Piensa en esto: Cristo pagó la deuda, en forma total y plena, por todo el mal que tú has hecho. ¿Cuál debiera ser tu respuesta? (Ver Job 42:5, 6.)

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