Diálogo Bíblico | Lunes 7 de mayo 2018 | La ley y el pecado | Escuela Sabática

Lunes 7 de mayo
LA LEY Y EL PECADO
En el estudio de ayer analizamos textos que hablaban de la realidad del pecado para todos, incluso los cristianos (Rom. 7:15-25). En los versículos anteriores a estos, Pablo se centra en la Ley, que muestra cuán prevalente es el pecado y cuán mortal.
Lee Romanos 7:1 al 14. ¿Cuál es la relación entre la Ley y el pecado? ¿Qué nos dicen estos versículos sobre la imposibilidad de ser salvos por la Ley?
Dos cuestiones importantes se derivan de lo que Pablo enseña aquí. Primero, muestra que la Ley no es el problema. El Mandamiento es “santo, justo y bueno”. El problema es el pecado, que lleva a la muerte. El otro tema es que la Ley es impotente para salvarnos del pecado y de la muerte. La Ley señala el problema del pecado y la muerte; por lo tanto, en todo caso, la Ley hace que el problema del pecado y la muerte sea aún más evidente; sin embargo, no ofrece nada para resolver el problema.
Solo un lector superficial podría usar estos versículos para argumentar que la Ley –los Diez Mandamientos– ha sido anulada, mientras que ignora tantos otros versículos que muestran que la Ley sigue en vigencia hoy. Eso es lo opuesto al argumento de Pablo. Nada de lo que Pablo escribe aquí tiene sentido si la Ley fue anulada. Su argumento funciona bajo el supuesto de que la Ley sigue en vigencia, porque esta señala la realidad del pecado y la consiguiente necesidad del evangelio. “¿Qué diremos, pues? ¿La ley es pecado? En ninguna manera. Pero yo no conocí el pecado sino por la ley; porque tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera: No codiciarás” (Rom. 7:7).
Lee Romanos 7:13 con atención. ¿Qué enseña Pablo no solo sobre la Ley, sino también sobre por qué sigue siendo necesaria?
La Ley no produce la muerte; lo hace el pecado. La Ley es lo que muestra cuán mortal es el pecado. Es buena por el hecho de que señala el pecado, pero no tiene respuestas para él. Solo el evangelio tiene la respuesta. El razonamiento de Pablo es que, como cristianos, como salvos en Cristo, necesitamos servir “bajo el régimen nuevo del Espíritu” (Rom. 7:6); es decir, vivimos en una relación de fe en Jesús al confiar en sus méritos y en su justicia para la salvación (de eso se trata todo lo que vino antes en Romanos).
Tu propia experiencia con el cumplimiento de la Ley ¿te demuestra tu necesidad de la gracia de Dios?
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Lección 6: El “cambio” de la ley
Para el 12 de mayo de 2018
Escuela Sabática – Segundo trimestre 2018
PREPARACIÓN para el tiempo del fin

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