Diálogo Bíblico | Lunes 30 de octubre 2017 | ¿Deuda o Gracia? | Escuela Sabática

Lunes 30 de octubre
¿DEUDA O GRACIA?
La cuestión que Pablo aborda es mucho más que teológica. Llega al corazón y al alma de la salvación y de nuestra relación con Dios. Si alguien cree que tiene que ganarse la aceptación (que debe alcanzar un cierto grado de santidad antes de ser justificado y perdonado), entonces es muy natural que fije su vista en sí mismo y contemple sus obras. La religión puede volverse extremadamente egocéntrica, y esta es una de las últimas cosas que alguien necesita.
En cambio, si alguien vislumbra la gran noticia de que la justificación es un don de Dios totalmente inmerecido, ¿cuánto más fácil y natural es que esa persona fije sus ojos en el amor y la misericordia de Dios en vez de en sí misma?
Y, en última instancia, ¿quién tiene más probabilidades de reflejar el amor y el carácter de Dios: el que está absorto en sí mismo o el que está absorto en Dios?
Lee Romanos 4:6 al 8. ¿De qué modo amplía Pablo el tema de la justificación por la fe?
“El pecador debe ir a Cristo con fe, aferrarse de sus méritos, poner sus pecados sobre Aquel que los lleva y recibir su perdón. Debido a esto vino Cristo al mundo. Así se imputa la justicia de Cristo al pecador arrepentido que cree. Llega a ser miembro de la familia real” (MS 1:252).
Pablo luego sigue explicando que la salvación por la fe no es solo para los judíos, sino también para los gentiles (Rom. 4:9-12). De hecho, si quieres hilar delgado al respecto, Abraham no era judío; tenía una ascendencia pagana (Jos. 24:2). La distinción gentiles/judíos no existía en esa época. Cuando Abraham fue justificado (Gén. 15:6), ni siquiera estaba circuncidado. Por lo tanto, Abraham llegó a ser el padre tanto de los incircuncisos como de los circuncisos: igual que un gran ejemplo que Pablo pudo usar para presentar su opinión sobre la universalidad de la salvación. La muerte de Cristo fue para todos, independientemente de la raza o la nacionalidad (Heb. 2:9).
En vista de la universalidad de la Cruz y de lo que esta nos muestra sobre el valor de cada ser humano, ¿por qué el prejuicio racial, étnico o nacional es algo tan horrible? ¿De qué forma podemos aprender a reconocer la existencia de prejuicios en nosotros y, por la gracia de Dios, eliminarlos de nuestra mente?

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