Diálogo Bíblico | Lunes 17 de abril 2017 | Amos y esclavos | Escuela Sabática
Lunes 17 de abril
AMOS Y ESCLAVOS
Lee 1 Pedro 2:18 al 23. ¿Cómo entendemos hoy el contenido difícil de estos versículos? ¿Qué principio podemos obtener de ellos para nosotros?
Una lectura cuidadosa de 1 Pedro 2:18 al 23 revela que, en vez de ser un apoyo a la esclavitud, el texto provee consejos espirituales sobre cómo pensar en las circunstancias difíciles que, en ese tiempo, no podían ser cambiadas.
La palabra traducida como “criados” o “siervos” en 1 Pedro 2:18, oiketes, se utilizaba específicamente para referirse a los esclavos domésticos. La palabra más común para esclavo, doulos, es utilizada en Efesios 6:5, un pasaje que provee consejos similares para los esclavos.
En el Imperio Romano, donde prevalecían los estratos sociales, los esclavos eran considerados una posesión legal bajo el control absoluto de sus amos, quienes los podían tratar bien o con crueldad. Los esclavos provenían de muchas fuentes: ejércitos vencidos, hijos de esclavos, o aquellos que eran “vendidos” para pagar sus deudas. Algunos esclavos recibían grandes responsabilidades. Algunos administraban las fincas de sus amos. Otros administraban las inversiones en propiedades y negocios de sus amos, y algunos incluso educaban a los hijos de sus amos.
La libertad de un esclavo podía ser comprada, en cuyo caso se describía al esclavo como “redimido”. Pablo utiliza este lenguaje para describir lo que Jesús ha hecho por nosotros (Efe. 1:7; Rom. 3:24; Col. 1:14; 1 Ped. 1:18, 19).
Es importante recordar que muchos de los primeros cristianos eran esclavos. Como tales, se encontraban atrapados por un sistema que no podían cambiar. Aquellos desafortunados que tenían amos duros y poco razonables se encontraban en situaciones particularmente difíciles; incluso aquellos con mejores amos podían enfrentar circunstancias difíciles. Las instrucciones de Pedro para todos los cristianos que eran esclavos coinciden con otras declaraciones del Nuevo Testamento. Deben someterse y soportar, así como Cristo se sometió y soportó (1 Ped. 2:18-20). No hay mérito para aquellos que sufren penalidad por haber hecho el mal. No, el verdadero espíritu de Cristo se revela cuando sufren injustamente. Al igual que Jesús, en esos momentos los cristianos no han de devolver con violencia, ni amenazas, sino confiarse a Dios, quien juzgará rectamente (1 Ped. 2:23).
¿Qué aplicaciones prácticas podemos tomar de lo que escribió Pedro aquí? ¿Significa, entonces, que nunca debemos defender nuestros derechos? Lleva tu respuesta a la clase el sábado.
Escuela Sabática | Lección 4 | Para el 22 de abril de 2017 | Relaciones Sociales | “Apacienta a mis ovejas”: 1 y 2 Pedro | Segundo trimestre 2017 | Guía de Estudio de la Biblia – Maestros – Alumnos | Iglesia Adventista del Séptimo Día

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