Diálogo Bíblico | Jueves 12 de enero de 2017 | El Espíritu Santo y Cristo | Escuela Sabática


Jueves 12 de enero
EL ESPÍRITU SANTO Y CRISTO
El Espíritu Santo efectuó la encarnación de Jesús (Luc. 1:34, 35). También ungió a Jesús para su misión (Luc. 3:21, 22). El ungimiento dotó a Jesús de poder para cumplir su misión mesiánica y lo calificó para otorgar el Espíritu Santo a sus discípulos. El Espíritu también guio y sustentó a Jesús en sus tentaciones (Mar. 1:12; Mat. 4:1; Luc. 4:1, 2, 14), por lo que Jesús “es poderoso para socorrer a los que son tentados” (Heb. 2:18; comparar con 4:15, 16). El Espíritu Santo le dio poder a Jesús para esta obra redentora (Heb. 9:14) e hizo posible su resurrección (1 Ped. 3:18). En todo esto, el Espíritu permaneció tras bambalinas y ayudó a llevar a Jesucristo a la prominencia.
Lee Lucas 24:44 al 49; Gálatas 5:16 al 23; y Efesios 4:23 y 24. ¿Qué aprendemos acerca de la obra del Espíritu Santo en estos pasajes? ¿De qué manera el Espíritu glorifica a Jesús?
El Espíritu Santo glorifica a Jesús, por lo menos, de las siguientes maneras:
1. Al enseñar acerca de él en las Santas Escrituras de una manera fidedigna y confiable. Nada de lo que sea necesario que sepamos acerca de Cristo y su salvación está faltando o es engañoso. Está todo allí en la Palabra de Dios, si tan solo la leemos con fe y sumisión.
2. Al atraer a hombres y a mujeres a una relación salvífica con Jesucristo. El Espíritu Santo obra suavemente en los corazones y las mentes de las personas. Les da entendimiento para que puedan comprender las cosas espirituales, y para que estén dispuestas a poner su confianza en Jesucristo, y aceptarlo como su Líder y Redentor.
3. Al reproducir el carácter de Cristo en nosotros. Así, genera virtudes semejantes a las de Cristo en nuestra vida (Gál. 5:22, 23). Por medio de la sangre de Jesús, recibimos la victoria sobre el pecado (ver Apoc. 12:11); y el Espíritu Santo nos capacita para caminar en fidelidad a los mandamientos de Dios.
4. Al capacitarnos para vivir una vida semejante a Cristo, altruista y de servicio amante hacia los demás. Él llama a hombres y a mujeres a ramas específicas de la obra de Dios, y los capacita para alcanzar a otros con el espíritu agradable de Cristo.
¿De qué manera la obra de reproducir el carácter de Cristo en nuestra vida glorifica al Padre?
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