Diálogo Bíblico | Jueves 1 de diciembre 2016 | El desafío de la fe | Escuela Sabática


Jueves 1º de diciembre
EL DESAFÍO DE LA FE
Los personajes del libro de Job, como mortales que veían “por espejo, oscuramente” (1 Cor. 13:12), actuaron desde un punto de vista muy limitado de la naturaleza del mundo físico y espiritual. Es interesante que, en todos estos debates acerca del mal que afectó a Job, ninguno analizó el papel del diablo: la causa directa de todos sus males. Y, aunque ellos pensaban que estaban en lo correcto, especialmente Eliú (ver Job 36:1-4), sus intentos de explicar el sufrimiento de Job no alcanzaron su objetivo. Por supuesto, Job sabía que los intentos de ellos fracasaban.
Aun conociendo el marco cósmico de la historia, ¿de qué modo podemos explicar el mal que le ocurrió a Job? Lee Job 1 a 2:10 otra vez. Aun con todo lo que se nos ha revelado, ¿qué otras preguntas persisten?
En los capítulos iniciales de Job, tenemos algo que ellos no tenían. Sin embargo, los temas siguen siendo difíciles de comprender. No era su mal el que le produjo el sufrimiento a Job; sino que la bondad de Job hizo que Dios lo señalara ante el diablo. Entonces, ¿la bondad del hombre y su fidelidad a Dios causaron su mal? ¿De qué modo se entiende esto? Y, aun si Job hubiera sabido lo que sucedía, ¿no habría él clamado: “Por favor, Dios, usa a otra persona. Devuélveme mis hijos, mi riqueza, mis propiedades”? Job no se ofreció como voluntario para ser probado. ¿Quién lo haría? ¿Era eso justo para Job y su familia? Aunque Dios venció en este desafío con el diablo, sabemos que el diablo no reconoció su derrota (Apoc. 12:12). Cualquiera que sea el bien que resultó de lo que le pasó a Job, ¿valían la pena la muerte de todas esas personas y el sufrimiento de Job? Si nosotros tenemos tantas preguntas, imagina todas que debió de haber tenido Job.
Y aquí hay una de las lecciones más importantes del libro de Job: la de vivir por fe, no por vista; confiar en Dios y permanecer fieles a él, aun cuando no podamos explicar las cosas que nos suceden. No vivimos por fe cuando todo está racionalmente explicado. Vivimos por fe cuando confiamos y obedecemos a Dios, como Job, aunque no tenga sentido lo que sucede a nuestro alrededor.
¿Cuáles son las cosas para las que debes confiar en Dios aunque no las entiendas? ¿De qué manera puedes seguir edificando esa confianza, aun cuando no tengas todas las respuestas?
Escuela Sabática | Lección 10 | Para el 3 de diciembre de 2016 | La ira de Eliú | El libro de Job | Cuarto trimestre 2016 | Guía de Estudio de la Biblia – Maestros – Alumnos | Iglesia Adventista del Séptimo Día

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