Motivación: (Tener clavos, un panel con la frase: Romanos y otra: Nuestra pecaminosidad)

No fueron los clavos los que mataron a Jesús, no fueron los judíos quienes mataron a Jesús, no fueron los romanos los que mataron a Jesús. Fue nuestra pecaminosidad la que asesinó a Cristo.

Foco: Saber las inagotables verdades referentes a la muerte y la resurrección de nuestro Señor, y estudiar sobre la esperanza que esos dos acontecimientos nos ofrecen.

Comprensión:
Veremos dos grandes acontecimientos y una comisión:
1. La crucifixión de Cristo
2. La resurrección de Cristo
3. Y la comisión: Hacer discípulos.

I. Cristo crucificado (Mateo 27:45-56).
Crucifixión, solo mencionar esa palabra les producía escalofríos a los habitantes más valientes del mundo romano. Era una forma cruel de pena capital.

Algunas consideraciones sobre la crucifixión:
1. La vergüenza pública consistía en arrastrar la viga transversal de la cruz por las calles hasta el lugar de la ejecución.
2. La tortura física de la crucifixión iba desde los clavos que traspasaron las manos y los pies, hasta el efecto quemante de los rayos del sol de Palestina.
3. Casi siempre la muerte era lenta y sucedía después de varios días.
4. En el pensamiento judío, cualquier persona ejecutada por crucifixión era rechazada por el pueblo, maldita por la ley y excluida del pacto de Dios con el pueblo judío (Gálatas 3:13, Deuteronomio 21:23).
5. Jesús murió victorioso y conquistador, con un grito de triunfo en sus labios.
6. Mateo entonces nos dice: que Jesús entregó el espíritu, lo que significa que murió (27:50). Con su muerte Jesús completó la obra de la salvación, vivió una vida perfecta, y la entregó como “rescate por muchos” fue completada.
Mateo menciona tres grupos distintos de reacciones frente a la cruz:
1. Los que pasaban (27:39): Si eres hijo de Dios, desciende de la cruz.
2. Los principales sacerdotes y escribas (27:42, 43) “A otros salvó y a sí mismo no se puede salvar”.
3. Los ladrones que habían sido crucificados con él (27:44, 38) “lo injuriaban también”.

Otros fueron persuadidos por el espíritu Santo a reconocer a Jesús como Salvador del mundo:
1. El ladrón arrepentido (Lucas 23:40-43).
2. Simón Cireneo (Marcos 15:21).
3. El centurión junto a la cruz (Mateo 27:54) mencionó “verdaderamente este era Hijo de Dios”.

La victoria de Jesús de aquel día todavía salva a su pueblo de sus pecados.

Diego: ¿Cuál es el significado de la ruptura del velo del templo, del clamor de Cristo por perdón para sus agresores, y de la apertura de los sepulcros?

Respuesta: El velo del santuario se rasgó para mostrar que el servicio del Santuario terrenal terminó con la muerte de Cristo. Nuestra fe debe estar en la sangre de Cristo, en su obra en nuestro favor. Los santos resucitados en la muerte de Cristo son una garantía de que un día todos los fieles resurgirán para vida eterna (Mateo 27:49-54).

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