9 de abril | Una religión radiante | Elena G. de White | Cómo aceptar las pruebas con alegría

«Dichosos ustedes si los insultan por causa del nombre de Cristo, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre ustedes». 1 Pedro 4: 14. NVI

EL MUNDO AMA EL PECADO y aborrece la justicia, y esta era la causa de su hostilidad hacia Cristo. Todos los que rechazan su amor infinito hallarán en el cristianismo un elemento perturbador. La luz de Cristo disipa las tinieblas que encubren sus pecados, y les manifiesta la necesidad de una reforma. Mientras que quienes se entregan a la influencia del Espíritu Santo empiezan a batallar contra sí mismos, los que se aferran al pecado combaten la verdad y a sus representantes.
Así se crea disensión, y los seguidores de Cristo son acusados de perturbar a la gente. Pero es la comunión con Dios lo que les trae la enemistad del mundo. Ellos llevan el oprobio de Cristo, andan por la senda en que anduvieron los más nobles de la tierra. Deben, pues, soportar la persecución, no con tristeza, sino con regocijo. Cada prueba de fuego es un agente que Dios usa para refinarlos. Cada una los prepara para su misión de colaboradores suyos. Cada conflicto tiene su lugar en la gran batalla por la justicia, y aumentará el gozo de su triunfo final. Conscientes de ello, la prueba de su fe y paciencia será alegremente aceptada más bien que temida y evitada.— El Deseado de todas las gentes, cap. 31, p. 275.
«Ya que Cristo sufrió en el cuerpo, asuman también ustedes la misma actitud; porque el que ha sufrido en el cuerpo ha roto con el pecado». 1 Pedro 4: 1, NVI

UNA RELIGIÓN RADIANTE
Reflexiones diarias para una vida cristana feliz
Elena G. de White

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