9 de abril | Mi vida Hoy | Elena G. de White | Cómo crecer en la gracia

Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia; a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo que basta, abundéis para toda buena obra: como está escrito: derramó, dio a los pobres; su justicia permanece para siempre. (2 Cor. 9:8-9)

Muchos anhelan crecer en la gracia; oran al respecto, y se sorprenden de que sus oraciones no reciban respuesta. El Señor les ha encomendado una obra que los ayudará a crecer. ¿De qué vale orar cuando hay que efectuar cierta obra? Lo que interesa es lo siguiente: ¿Se afanan por salvar las almas por quienes Cristo murió? El crecimiento espiritual depende del hecho de que transmitamos a los demás la luz que Dios nos ha dado a nosotros. Tendréis que empeñar vuestros mejores pensamientos en labor activa para hacer el bien, y solamente el bien, en medio del círculo de la familia, en la iglesia y el vecindario.
En vez de afligiros con la idea de que no estáis creciendo en gracia, cumplid cada obligación que se os presente, llevad el peso de las almas en vuestro corazón, y tratad de salvar a los perdidos por todos los medios imaginables. Sed bondadosos, corteses y compasivos; hablad con humildad de la bendita esperanza; hablad del amor de Jesús; dad a conocer su bondad, su misericordia y justicia; dejad de preocuparon y pensar si crecéis o no. Las plantas no crecen nutridas por algún esfuerzo consciente…La planta no se angustia constantemente acerca de su crecimiento. No hace más que crecer bajo la vigilancia divina. (YI, 03-02-1898)
La única manera de crecer en gracia es la de hacer con interés la obra que Cristo nos encomendó; es decir, empeñarnos con interés hasta donde nos permita nuestra capacidad en ser una ayuda y bendición para los que necesitan la ayuda que podemos ofrecerles… Los cristianos que continuamente robustecen su afán, fervor y celo nunca errarán… Su sabiduría aumenta su capacidad de trabajar. Comprenden al parecer los planes más amplios. Están listos para participar en las más fascinantes empresas, y no admiten la ociosidad; no hay comunión entre ellos y el estancamiento. (RH, 07-06-1887)
Los tesoros de la gracia son absolutamente ilimitados. (Carta 71, 1887) (107)

DEVOCIONAL MI VIDA HOY
Reflexiones para cada día
Elena G. de White

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Devocional, Mi vida Hoy

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