8 de septiembre | Hijos e Hijas de Dios | Elena G. de White | Un hogar cristiano

«Oh Dios, tú me has enseñado desde mi tierna infancia, y yo siempre les cuento a los demás acerca de tus hechos maravillosos». Salmo 71:17, NTV

EL GENIO, LAS PECULIARIDADES personales, los hábitos que forman el carácter, todo lo que se práctica en el hogar, se revelará en los demás ámbitos de la vida. Las inclinaciones que seguimos se transformarán en pensamientos, en palabras, en actos de la misma especie.— Testimonios para la iglesia, t. 6, p. 177.
La misión del hogar se extiende más allá del círculo familiar. El hogar cristiano ha de ser una lección objetiva, que ponga de manifiesto la excelencia de los verdaderos principios de la vida. Semejante ejemplo será una fuerza para el bien en el mundo. Mucho más poderosa que cualquier sermón que se pueda predicar es la influencia del hogar en el corazón y la vida de todo ser humano. Al salir del hogar paterno los jóvenes pondrán de manifiesto lo que en él hayan aprendido. De este modo penetrarán en otros hogares principios más nobles de vida, y una influencia regeneradora obrará en la sociedad.— El ministerio de curación, cap. 28, p. 24 1.
El hogar cuyos miembros son cristianos comprensivos ejerce una profunda y amplia influencia en favor del evangelio. Otras familias notarán los resultados alcanzados por semejante hogar, seguirán el ejemplo que les da, y a su vez protegerán de las influencias satánicas su propia familia. Los ángeles de Dios visitarán a menudo el hogar regido por la voluntad divina. Bajo el poder de la gracia celestial, ese hogar llega a ser un remanso de paz para los peregrinos agobiados.
Estando siempre alerta, se evita el engreimiento, se practican hábitos correctos y se reconocen atentamente los derechos ajenos. La fe que obra por el amor y purifica el alma empuña el timón y preside el hogar. Bajo la influencia santificada de semejante hogar, se reconoce y acata más ampliamente el principio de la fraternidad establecido en la Palabra de Dios.— El hogar cristiano, cap. 4, pp. 31-32 (1894), adaptado.

DEVOCIONAL HIJOS E HIJAS DE DIOS
Elena G. de White

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