8 de enero | Hijos e Hijas de Dios | Elena G. de White | Somos sus hijos

«Yo los aceptaré. Yo seré para ustedes como un padre, y ustedes serán para mí como mis hijos y mis hijas.
Esto lo afirmo yo, el Dios todopoderoso». 2 Corintios 6:17-18, TIA

EL CREADOR DEL UNIVERSO se dirige a nosotros como un Padre amoroso.
[…] El se ha propuesto hacemos miembros de la familia real, para que por medio «de sus preciosas y grandísimas promesas […] ustedes lleguen a ser partícipes de la naturaleza divina» (2 Ped. 1:4,RVC).. […] Cuanto más compartamos el carácter de los ángeles puros y sin pecado, y el de Cristo, nuestro Redentor, más vividamente llevaremos la impronta del carácter divino, y más débil será la semejanza con el mundo.— Testimonios para la iglesia, t. 2, p. 41.
«Los recibiré. Yo seré un padre para ustedes, y ustedes serán mis hijos y mis hijas» (2 Cor. 6: 17-18). ¡Qué gran promesa se nos hace aquí con la condición de que seamos obedientes! […]. El Señor promete ser un Padre para nosotros.
¡Qué maravillosa relación! Más sublime y más sagrada que cualquier vínculo terrenal. Si hacemos el sacrificio, si abandonamos padre, madre, hermanas, hermanos, esposa e hijos por causa de Cristo, no quedaremos desamparados. Dios nos adopta en su familia; llegamos a ser miembros de la familia real, hijos e hijas del Rey que gobierna en los cielos de los cielos.— Testimonios para la iglesia, t. 1, pp. 446-447.
Si llamamos a Dios «Padre nuestro», nos reconoceremos como hijos suyos, a fin de ser guiados por su sabiduría y para obedecerle en todo, sabiendo que su amor es inmutable. Aceptaremos su plan para nuestra vida. Como hijos de Dios, consideraremos como objeto de nuestro mayor interés el honor de Dios, su carácter, su paternidad y su obra. Nuestro gozo consistirá en reconocer y honrar nuestra relación con el Padre y con todo miembro de su familia.— El discurso maestro de Jesucristo, cap. 5, p. 162.
Dios es nuestro Padre, un Padre tierno y solícito con sus hijos espirituales. Ha
prometido ser el protector, el consejero, el guía y el amigo de todos los que le obedecen.— Carta 79, 1898.

DEVOCIONAL HIJOS E HIJAS DE DIOS
Elena G. de White

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