7 de marzo | Hijos e Hijas de Dios | Elena G. de White | Evitemos las malas artes

«Tengan cuidado. No presten atención a los que quieren engañarlos con ideas y razonamientos que parecen contener sabiduría, pero que solo son enseñanzas humanas. Esa gente obedece a los espíritus poderosos de este mundo, y no a Cristo». Colosenses 2: 8, TLA

LA ADULACIÓN ES UN ARTE mediante el cual Satanás engaña a los seres humanos, estimulándolos a sobrevalorarse a sí mismo. […] La adulación ha sido el medio para hacer fracasar a muchos de nuestros jóvenes; y los que los han ensalzado y adulado, pensaban que hacían bien; pero estaban cometiendo un error.
La alabanza, la adulación y la complacencia han hecho más para desviar a las almas por sendas equivocadas, que ningún otro arte inventado por Satanás.
La adulación forma parte de las costumbres del mundo, pero no de la forma de obrar de Cristo. Por medio de la adulación los pobres seres humanos, llenos de fragilidad y debilidades, llegan a pensar que son eficientes y dignos, y se engríen en su mente camal. Se intoxican con la idea de que poseen talentos superiores a los que realmente tienen, y su experiencia religiosa se desequilibra. A menos que en la providencia de Dios sean desviados de esos engaños, y se conviertan y aprendan el abecé de la religión en la escuela de Cristo, perderán sus almas.
Más de un joven ha sido adulado con la idea de que tenía talentos que habría recibido como un don natural, cuando las habilidades que él cree que tiene solo se puede obtener por medio del esfuerzo diligente, aprendiendo la mansedumbre y la humildad de Cristo. […] Dios permite que sea atacado por el enemigo a fin de que comprenda su propia debilidad. Se permite que cometa algunos errores para que así se hunda en dolorosa humillación. Pero cuando se está debatiendo bajo la comprensión de su propia debilidad, no debe ser juzgado duramente. […] Entonces necesita un amigo que […] quiera tratar paciente y fielmente con los que yerran.— The Youth’s Instructor, 24 de mayo de 1894.

DEVOCIONAL HIJOS E HIJAS DE DIOS
Elena G. de White

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