7 de abril | Maranata: El Señor viene | Elena G. de White | Testimonio de corazón a corazón


Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Juan 3:16.

¿Por qué no todos los que afirman que aman a Dios tratan de iluminar a sus vecinos y asociados, para que no descuiden más esta gran salvación?
Cristo se entregó a sí mismo a una muerte vergonzosa y con horribles sufrimientos, y experimentó increíble tormento, para salvar al perdido. ¡Oh, Cristo puede, Cristo desea, Cristo anhela salvar a todos los que acudan a él! Hablad a la gente que corre peligro y procurad que contemple a Jesús sobre la cruz, agonizando para hacer posible el perdón. Hablad al pecador con vuestro propio corazón rebosando con el tierno y compasivo amor de Cristo. Manifestad profundo anhelo; pero el que trata de lograr que el alma mire y viva, no debiera manifestar ninguna muestra de impaciencia ni aspereza. Primero consagrad vuestra propia alma a Dios. Al contemplar a nuestro Intercesor en el cielo, que vuestro corazón se enternezca. De esa manera, suavizados y subyugados, podréis hablar a los pecadores arrepentidos como alguien que comprende la verdadera naturaleza del poder del amor redentor. Orad con estas almas y llevadlas por fe al pie de la cruz; elevad sus mentes con las vuestras, y fijad el ojo de la fe en Jesús, el Vencedor del pecado. Inducidlos a apartar su vista de su pobre y pecaminoso yo, para dirigirla hacia el Salvador, y así ganaréis la victoria. Ellos contemplan personalmente al Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Ven el Camino, la Verdad y la Vida. El Sol de Justicia esparce sus brillantes rayos que iluminan el corazón. Las fuertes corrientes de amor redentor se vierten en el alma agotada y sedienta, y el pecador es ganado para Cristo Jesús.
Cristo crucificado: habla de él, invócalo, cántale, porque eso quebrantará y ganará los corazones. Este es el poder y sabiduría de Dios para cosechar las almas para Cristo. Las expresiones formales, arregladas, y la presentación de temas argumentativos logran muy poco. El amor enternecedor de Dios que inunda el corazón de los obreros será reconocido por las personas de quienes se ocupan.
Las almas están sedientas de las aguas de vida. No seáis cisternas rotas. Si reveláis el amor de Cristo, podéis guiar a los hambrientos y sedientos a Jesús, y él les dará el pan de vida y el agua de salvación.—Testimonies for the Church 6:73, 74.

DEVOCIONAL MARANATA: EL SEÑOR VIENE
Elena G. de White
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