6 de septiembre | Hijos e Hijas de Dios | Elena G. de White | El buen comportamiento

«Esfuérzate, y esforcémonos». 1 Crónicas 19: 13, RV60

AL SALVADOR DEL MUNDO le complace que niños y jóvenes le entreguen su corazón. […] Así desde bien pronto se verá que son fieles discípulos […]. Todos pueden, desde sus primeros años, ser una bendición en el hogar.— The Youth’s Instructor, 10 de agosto de 1893.
También a través de jóvenes y niños puede resplandecer la luz de la vida sobre los que moran en tinieblas. Por lo tanto, velen y oren, y adquieran una experiencia personal con Dios. Sus padres pueden formarlos, pueden tratar de guiar sus pisadas por el buen camino; pero no pueden cambiar su corazón. Tiene, cada cual, que entregárselo a Jesús y andar en la luz de la verdad que él nos concede. Cumplan fielmente sus deberes en la vida del hogar y, por la gracia de Dios, crecerán «a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo» (Efe. 4: 13), que él desea que alcancen sus hijos […].
En la niñez y en la juventud se puede adquirir experiencia en el servicio a Dios.
Hagan lo que saben que es lo correcto. Sean obedientes a sus padres. Escuchen sus consejos; porque si ellos aman y temen a Dios, sobre ellos recae la responsabilidad de educar, disciplinar y preparar la vida de sus hijos para la inmortalidad. Reciban agradecidos la ayuda que ellos quieren darles, y alegren su corazón sometiéndose gozosamente a los consejos y orientaciones de su juicio más experimentado. Así honrarán a sus padres, glorificarán a Dios, y llegarán a ser una bendición para todo el mundo con quien se relacionan.— The Youth’s Instructor, 17 de agosto de 1893.
Todos queremos que nuestros hijos y nuestros jóvenes disfruten de una vida feliz, y que nuestro hogar sea lo que precisamente el cielo nos ofrece, que sea un remanso de paz y bienestar. Practiquen en el hogar un buen comportamiento, sintiendo en todo momento la presencia de Dios, y esa buena conducta se repetirá fuera de casa. […] Cultivemos la ternura, la paz, la amabilidad cristiana, y los ángeles vendrán a morar entre nosotros.— The Youth’s Instructor, 14 de abril de 1886.

DEVOCIONAL HIJOS E HIJAS DE DIOS
Elena G. de White

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