5 de septiembre | Hijos e Hijas de Dios | Elena G. de White | Tanto dentro como fuera

«No entables sin motivo pleitos contra nadie, mucho menos si no te han agraviado. No envidies a la gente violenta, ni escojas ninguno de sus caminos, porque al Señor le repugnan los perversos, pero es amigo de los hombres honrados.
Sobre la casa de los malvados recae la maldición del Señor; sobre la habitación de los justos permanece su bendición». Proverbios 3 :30-33 , RVC

SI CRISTO HABITA EN NOSOTROS, seremos tan cristianos en el hogar como lo somos fuera de él. El cristiano tiene palabras cariñosas para sus familiares y amigos.
Es bondadoso, cortés, amable, comprensivo, y se prepara para vivir eternamente dentro de la familia celestial. Como miembro de la familia real, representará el reino hacia el cual se encamina. Hablará con dulzura a sus hijos, porque se da cuenta de que también ellos son herederos de Dios, miembros de la corte celestial. Entre los hijos de Dios no puede existir la intolerancia.— Review and Herald, 20 de septiembre de 1892.
El Señor desea que comencemos en el hogar a vivir la vida cristiana. El cristiano será en la iglesia y en el desempeño de cualquier labor, exactamente como es en el hogar. Si se somete en el hogar a la dirección del Espíritu Santo, si discierne allí su responsabilidad de tratar con la mente humana, entonces, cuando ocupe un puesto de responsabilidad, se conducirá de la misma manera. Al recordar la ternura que Cristo le manifiesta, demostrará a los demás la misma dulzura y el mismo amor. […]
Los principios del cielo han de practicarse en cada familia, en la disciplina que se siga en cada iglesia, en todo lugar, en cada institución y en cada escuela, y en todo lo que haya que dirigir o gestionar.— General Conference Bulletin (1901).
Niños y mayores son pesados en las balanzas del cielo de acuerdo con lo que revelan en el hogar. Un cristiano en casa es un cristiano en cualquier parte. La religión que se práctica en el hogar ejerce una influencia que no puede medirse.— Manuscrito 34, 1899.

DEVOCIONAL HIJOS E HIJAS DE DIOS
Elena G. de White

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