5 de octubre | Ser Semejante a Jesús | Elena G. de White | Régimen alimentario nutritivo para tener vigor intelectual

Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey, ni con el vino que él bebía; pidió, por tanto, al jefe de los eunucos que no se le obligase a contaminarse. Daniel 1:8.

El intelecto debe adquirir ensanchamiento, vigor, agudeza y actividad. Debe obligársele a hacer trabajo arduo; de otro modo se volverá débil y deficiente. Se requiere poder cerebral para pensar con más ahínco; se ha de exigir al cerebro el máximo de lo que da con el fin de resolver y dominar problemas difíciles, o… la mente decrecerá en fuerza y capacidad de pensar. La mente debe idear, trabajar y esforzarse con el fin de dar solidez y vigor al intelecto; y si los órganos físicos no se mantienen en la más sana condición por medio de alimentos sustanciosos y nutritivos, el cerebro no recibirá la nutrición que le corresponde para poder trabajar.
Daniel comprendía esto, y adoptó para sí un régimen alimentario sencillo y nutritivo, rechazando los manjares de la mesa del rey. Los postres, cuya preparación lleva tanto tiempo, son, muchos de ellos, perniciosos para la salud. Los alimentos sólidos que requieren masticación serán mucho mejores que los alimentos blandos o líquidos. Insisto en esto como cosa esencial…
Al intelecto se lo ha de mantener despierto con trabajo nuevo, activo y ardoroso.
¿Cómo se hace eso? El poder del Espíritu Santo debe purificar los pensamientos y limpiar el alma de su contaminación moral. Los hábitos corruptores no sólo envilecen el alma sino que también degradan el intelecto. La memoria sufre, sacrificada sobre el altar de prácticas bajas y dañinas… Cuando los maestros y estudiantes consagren a Dios alma, cuerpo y espíritu, y purifiquen sus pensamientos por medio de la obediencia a las leyes de Dios, recibirán continuamente una nueva dotación de fuerza física y mental. Entonces habrá ardientes anhelos de Dios y ferviente oración para discernir con claridad…
El estudio diligente es esencial, como también el arduo trabajo diligente…
Una mente bien equilibrada no se logra por lo general consagrando las facultades físicas a las diversiones. El trabajo físico que se combina con el esfuerzo mental con el fin de ser útil, es una disciplina en la vida práctica, dulcificada siempre por el pensamiento de que está habilitando y educando la mente y el cuerpo para hacer mejor la obra que Dios se propuso que hiciésemos en ramos diversos…
La mente educada así para gozarse en el esfuerzo físico en la vida práctica, se ensancha y, mediante la cultura y preparación, se disciplina bien y se abastece abundantemente para prestar servicio; adquiere además el conocimiento esencial para ser una bendición para los propios jóvenes y para otros.—Consejos para los Maestros Padres y Alumnos acerca de la Educación Cristiana, 388-391.

DEVOCIONAL: SER SEMEJANTE A JESÚS
Elena G. de White

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