5 de mayo | Hijos e Hijas de Dios | Elena G. de White | Evitar la ostentación

«Y Jesús crecía en sabiduría, en estatura y en gracia para con Dios y los hombres». Lucas 2: 52

LA SENCILLEZ DE LA VIDA DE CRISTO, y su falta de orgullo y vanidad, le dieron gracia ante Dios y las multitudes. No trataba de atraer la atención para sobresalir de los demás. […]

En la vida de Cristo vemos el único modelo seguro para todos los niños y jóvenes. Cuando los niños están dispuestos a rebelarse contra la autoridad paterna, reciben la condenación de la vida del Redentor, que fue un niño obediente a sus padres. Qué marcado contraste ofrece la vida de los niños de hoy. La mayoría de ellos viven para su propio placer, y con fines de ostentación. Algunos tratan de decir cualquier cosa únicamente para llamar la atención; otros creen que su valor será estimado por su apariencia. Usan ropa muy llamativa, y dedican mucho tiempo a la ostentación, a fin de ganarse la admiración de los demás, mientras que no encuentran tiempo para la oración secreta, ni se interesan en ella. Descuidan el «adorno interior del corazón, en lo incorruptible de un espíritu tierno y tranquilo. Esto es de gran valor delante de Dios» según el apóstol (1 Ped. 3: 4, RVA15). (…)

La riqueza y la buena ropa, si bien es cierto que pueden excitar la envidia, no pueden inspirar verdadero respeto y admiración. Una mente cultivada, adornada con la gracia de la mansedumbre y la humildad, un corazón puro y recto, se reflejarán en el rostro, e inspirarán amor y respeto.— The Youth’s Instructor, lo de septiembre de 1873.

Si los jóvenes quieren ser fuertes mental y moralmente, y tener firmeza espiritual, sigan el ejemplo de Jesús en su sencillez y en su sumisión a la autoridad paterna.— The Youth’s Instructor, July 14, 1892.

 

DEVOCIONAL HIJOS E HIJAS DE DIOS

Elena G. de White

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