5 de diciembre | Hijos e Hijas de Dios | Elena G. de White | Alerta y con dominio propio

«Se aproxima el final de todas las cosas. Sean, por tanto, juiciosos y sobrios, para que puedan dedicarse a la oración». 1 Pedro 4: 7, LPH

LA AMONESTACIÓN PARA EL ISRAEL DE HOY es: «El fin del mundo se acerca. Por consiguiente, sean serios y disciplinados en sus oraciones.» (1 Ped. 4: 7, NTV). «Anima igualmente a los jóvenes a ser juiciosos en todo, y dales tú mismo ejemplo de cómo hacer el bien. Al enseñarles, hazlo con toda pureza y dignidad, hablando de una manera sana, que nadie pueda condenar. Así sentirá vergüenza cualquiera que se ponga en contra, pues no podrá decir nada malo de nosotros. Aconseja a los siervos que obedezcan en todo a sus amos; que sean amables y no respondones. Que no roben, sino que sean completamente honrados, para mostrar en todo qué hermosa es la enseñanza de Dios nuestro Salvador.» (Tito 2: 6-10, DHH). Resistan al enemigo; no sean inducidos por sus engaños y halagüeñas sugestiones. Todo instrumento humano ha de ser fuerte, no con su fortaleza limitada, sino con la fortaleza del Señor, con la fortaleza de su poder. […]
Cristo ha dicho: «Si uno de ustedes se separa de mí, no podrá hacer nada» (Juan 15: 5, TLA). Las decisiones que tomen apoyándose en su limitada sabiduría, serán como arenas movedizas; pero si oran con sinceridad, entregando su corazón, cuerpo y espíritu a Dios, vistiéndose de toda la armadura de Dios, y abren su corazón a la justicia de Cristo, y a ella solamente —la justicia imputada de Cristo—, estarán capacitados para no quedar atrapados en las trampas del diablo.
La tarea de todo creyente consiste en resistir al enemigo con el poder y la fortaleza del Señor Jesucristo, y la promesa es que Satanás huirá de nosotros. Ojalá todos comprendamos que a todos nos acechan graves peligros, y que no hay seguridad de salvación excepto en el cumplimiento de las condiciones establecidas en la Palabra de Dios.— The Youth’s Instructor, 8 de febrero de 1894-

DEVOCIONAL HIJOS E HIJAS DE DIOS
Elena G. de White

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