4 de Octubre | Exaltad a Jesús | Elena G. de White | Un nombre real

Pero si alguno padece como cristiano, no se avergüence, sino glorifique a Dios por ello. 1 Pedro 4:16.

Dios me ha ordenado decir a su pueblo, tanto a ministros como a laicos: “Coloqúense sobre un terreno más elevado. Avancen y asciendan continuamente por el sendero que Jesús transitó. No confíen en sus propias opiniones. Su única seguridad se encuentra en la santificación mediante la verdad”. El Señor Dios de Israel espera que su pueblo sea firme en la fuerza del Señor y en su poder, recibiendo para impartir. Dios levanta y sostiene a los que le sirven con toda su mente y corazón y fuerza.

Necesitamos entender lo que significa vestirse de Cristo, que quiere decir poseer un conocimiento por experiencia de la gracia de Cristo, y una fe siempre creciente.

Al hablar del “misterio escondido desde los siglos en Dios”, Pablo dice: “A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, me fue dada esta gracia de anunciar entre los gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo, y de aclarar a todos cuál sea la dispensación del misterio…; para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales”. Efesios 3:8-10. La iglesia de esta tierra no sólo ha de revelar la gloria de Dios a los habitantes de este mundo, sino a los principados y potestades en los lugares celestiales.

Dios escogió para sí un pueblo entre los gentiles, y les dio el nombre de cristianos. Este es un nombre real, y se les concede a los que se unen a Cristo. Acerca de este nombre… Pedro declara: “Pero si alguno padece como cristiano, no se avergüence, sino glorifique a Dios por ello”. 1 Pedro 4:16…

¡Oh, si tan sólo el pueblo de Dios confiara en él y aceptara el extraordinario tesoro de conocimiento que se le ofrece!…

Ante nosotros tenemos el ejemplo supremo y más santo. Jesús fue impecable tanto en pensamiento como en palabra y acción. La perfección caracterizaba a todo lo que hacía. Mientras nos señala la senda marcada por él, nos dice: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame”.

Poseemos una norma perfecta: la Palabra del Dios viviente. Nos ha dado esta Palabra para que sea nuestro guía y consejero. El salmista dice: “En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti”. Salmos 119:11…

Los cristianos, los que deben representar a Dios en el mundo, no deberán andar en busca de doctrinas nuevas y extrañas. No deben tratar de penetrar los misterios del futuro. Su deber es vivir en este mundo de tal manera que puedan recibir la aprobación divina.—The Review and Herald, 20 de abril de 1906.

DEVOCIONAL EXALTAD A JESÚS

Elena G. de White

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