31 de mayo | Una religión radiante | Elena G. de White | Sin miedos ni temores

«No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo Soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia». Isaías 41: 10

¿PODEMOS CONFIAR EN JESÚS? ¿Cumple lo que promete? Por supuesto que sí. Lo cumple todo punto por punto. Así que reclamemos con fe toda promesa que él haya hecho, y recibamos la bendición correspondiente; porque esta confiada aceptación revitaliza nuestro espíritu. Podemos confiar en que Jesús nos es fiel, aun cuando sintamos que somos el más débil y el más indigno de sus hijos.— Testimonios para los ministros, pp. 526- 527, adaptado.

No se puede describir con palabras la alegría y la paz que experimenta todo el que acepta a pies juntillas lo que Dios dice. Las pruebas no lo perturban, los desaires no lo afectan. Ha crucificado el yo. Con el paso de los días pueden llegar a ser sus deberes más abrumadores, sus tentaciones más fuertes, sus pruebas más severas; pero na vacila, pues recibe poder proporcional a sus necesidades. […]

Cristo conoce la intensidad de las tentaciones y nuestra capacidad para resistirlas. Su mano está siempre tendida con compasiva ternura hacia toda criatura que sufre. El dice a los tentados y desanimados: «Hijo por quien he sufrido y muerto, ¿no puedes tener confianza en mí?». Y también recibirás «tantas fuerzas como días de vida» (Deut. 33: 25, RVC).— Mensajes para los jóvenes, § 24 pp. 96, 95, adaptado.

La paz viene con la dependencia del poder divino. […]-Seamos alegres, y alabemos al Señor por su amorosa bondad. Lo que no podamos entender, confiémoslo a él. Él nos ama, y se compadece de cada una de nuestras debilidades.— Testimonios para los ministros, p. 527, adaptado.

No hay nada al parecer tan débil, y no obstante tan invencible, como el alma que siente su insignificancia y confía por completo en los méritos del Salvador. Mediante la oración, el estudio de su Palabra y el creer que su presencia mora en el corazón, el más débil ser humano puede vincularse con el Cristo vivo, que lo tomará de la mano y nunca lo soltará.— El ministerio de curación, cap. 11, pp. 114-115.

MI RELEXIÓN PERSONAL

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UNA RELIGIÓN RADIANTE

Reflexiones diarias para una vida cristana feliz

Elena G. de White

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