30 de mayo | Ser Semejante a Jesús | Elena G. de White | El sábado no es el día santo de los Judíos, sino de Cristo

Vino a Nazaret, donde se había criado; y en el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer. Lucas 4:16.

¿Cómo podemos explicar la observancia del primer día de la semana por parte de la mayoría de los profesos cristianos, cuando la Biblia no ofrece autoridad para este cambio ni en los mandamientos ni en el ejemplo de Cristo o de sus seguidores? Podemos explicarlo por el hecho de que el mundo ha seguido las tradiciones de los seres humanos en vez de un “Así dice el Señor”. Esta ha sido la obra que Satanás trató de realizar: apartar a la gente de los mandamientos de Dios y llevarla a venerar y obedecer las tradiciones del mundo. Por medio de instrumentos humanos ha arrojado desprecio sobre el sábado de Jehová y lo ha estigmatizado como “el viejo sábado judío”.

Miles han repetido inconscientemente esta crítica como si fuera un argumento que tuviera mucho peso; pero han perdido de vista el hecho de que el pueblo judío fue elegido especialmente por Dios para ser los guardianes de su verdad, los observadores de su ley, los depositarios de sus oráculos sagrados. Recibieron los oráculos vivientes para dárnoslos. El Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento, ambos, nos llegaron por medio de los judíos. Cada promesa de la Biblia, cada rayo de luz que ha brillado sobre nosotros de la Palabra de Dios, ha venido por medio de la nación judía.

Cristo fue el dirigente de los hebreos cuando salieron de Egipto a Canaán. En unión con el Padre, Cristo proclamó la ley a los judíos en medio de los truenos del Sinaí, y cuando apareció en la tierra como hombre, vino como un descendiente de Abraham. ¿Usaremos el mismo razonamiento en cuanto a la Biblia y Cristo, y los rechazaremos porque son judíos, como se hace al rechazar el sábado del Señor?

La institución del sábado está identificada íntimamente con los judíos como lo está la Biblia, y existe la misma razón para rechazar uno como para rechazar el otro. Pero el sábado no es judío en su origen. Fue instituido en el Edén antes de que hubiera un pueblo conocido como los judíos. El sábado fue hecho para toda la humanidad, y fue instituido en el Edén antes de la caída de Adán y Eva. El Creador lo llamó “mi día santo”. Cristo se proclamó a sí mismo como “el Señor del sábado”. Comenzando con la creación, es tan antiguo como la raza humana, y habiendo sido hecho para los seres humanos, existirá por tanto tiempo como ellos existan.—The Signs of the Times, 12 de noviembre de 1894.

DEVOCIONAL SER SEMEJANTE A JESÚS

Elena G. de White

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