3 de diciembre | Mi vida Hoy | Elena G. de White | Camino con Dios

Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios. (Gén. 5:24)

Si Dios lleva a los miembros de su iglesia al cielo será porque estos últimos caminaron con él en esta tierra, recibiendo fuerza y sabiduría celestial para estar en condiciones de servirle como se debe. Dios llevará a los hombres y las mujeres, que ahora oran con humildad y contricción, que no entregan su corazón a la vanidad. En su trato con los creyentes e incrédulos, representan a Cristo. (MS 11, 1901)
Los que no se complacen en pensar en Dios y en hablar de él en este mundo, no gozarán de la vida venidera, donde el Señor estará siempre presente, morando entre su pueblo. En cambio, aquellos que se deleitan en pensar en Dios se encontrarán en su elemento, pues aspirarán la atmósfera del cielo. Los moradores de la tierra que gozan al pensar en el cielo se sentirán felices cuando disfruten de la sociabilidad y placeres que brindará el Paraíso… (RH, 13-05-1890)
“Bienaventurados los de limpio corazón; porque ellos verán a Dios.” Durante trescientos años Enoc había tratado de conseguir la pureza del alma, para poder estar de acuerdo con el Cielo. Durante tres siglos anduvo con Dios. Día tras día anhelaba una unión más estrecha; la comunión con el Señor fue creciendo cada vez más, hasta que Dios lo llevó consigo. Se había mantenido sobre el umbral del mundo eterno, separado de la tierra bienaventurada por sólo un paso; y de pronto los portales se abrieron, y su prolongado andar con Dios sobre la tierra continuó al pasar por la puerta de la Santa Ciudad. Fue el primer hombre que entró allí. (PP:72-73)

DEVOCIONAL MI VIDA HOY
Reflexiones para cada día
Elena G. de White

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Devocional, Mi vida Hoy

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