27 de abril | Una religión radiante | Elena G. de White | Hechos participantes de la naturaleza divina

«Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que por medio de ella han sido ejercitados». Hebreos 12: 11

LAS PRUEBAS A LAS CUALES se ven sometidos los cristianos en la tristeza, la adversidad y el oprobio, son los medios usados por Dios para separar el tamo del trigo. Nuestro orgullo, egoísmo, bajas pasiones y amor a los placeres mundanales, deben ser todos vencidos. Por lo tanto, Dios nos manda aflicciones pará probamos y mostramos que existen estos males en nuestro carácter. Debemos vencer por su poder y por su gracia, para que por medio de ella lleguemos «a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia» (2 Ped. 1: 4, RV60). «Pues esta leve tribulación momentánea —dice Pablo— produce en nosotros un Cada vez más excelente y eterno peso de gloria; no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven, pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas» (2 Cor. 4: 17-18). Las aflicciones, las cruces, las tentaciones, la adversidad y nuestras variadas pruebas, son los medios que emplea Dios para refinarnos santificamos y hacemos dignos de su alfolí celestial.— Testimonios para la iglesia, t. 3, p. 130.
Nuestro amado Salvador nos enviará ayuda en el momento mismo en que la necesitemos. El camino del cielo quedó consagrado por sus pisadas. Cada espina qüe hiere nuestros pies hirió también los suyos. El cargó antes que nosotros la cruz que cada uno de nosotros ha de cargar. El Señor permite los conflictos a fin de preparar nuestro espíritu para la paz.— El conflicto de los siglos, cap. 40, p. 616.
«Por medio de estas cosas nos ha dado sus promesas, que son muy grandes y de mucho valor, para que por ellas lleguen ustedes a tener parte en la naturaleza de Dios y escapen de la corrupción que los malos deseos han traído al mundo». 2 Pedro 1: 4, DHH

UNA RELIGIÓN RADIANTE
Reflexiones diarias para una vida cristana feliz
Elena G. de White

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