26 de septiembre | Maranata: El Señor viene | Elena G. de White | No habrá más mártires


Me invocará, y yo le responderé; con él estaré yo en la angustia; lo libraré y le glorificaré. Salmos 91:15.

El pueblo de Dios no quedará libre de padecimientos; pero aunque perseguido y acongojado y aunque sufra privaciones y falta de alimento, no será abandonado para perecer…
Sin embargo, por lo que ven los hombres, parecería que los hijos de Dios tuviesen que sellar pronto su destino con su sangre, como lo hicieron los mártires que los precedieron. Ellos mismos empiezan a temer que el Señor los deje perecer en las manos homicidas de sus enemigos. Es un tiempo de terrible agonía. De día y de noche claman a Dios para que los libre…
El ojo de Dios, al mirar a través de las edades, se fijó en la crisis a la cual tendrá que hacer frente su pueblo, cuando los poderes de la Tierra se unan contra él. Como los desterrados cautivos, temerán morir de hambre o por la violencia. Pero el Dios santo que dividió las aguas del Mar Rojo delante de los israelitas, manifestará su gran poder libertándolos de su cautiverio. “Ellos me serán un tesoro especial, dice Jehová de los ejércitos, en aquel día que yo preparo; y me compadeceré de ellos, como un hombre se compadece de su mismo hijo que le sirve” Malaquías 3:17 (VM). Si la sangre de los fieles siervos de Cristo fuese entonces derramada, no sería ya, como la sangre de los mártires, semilla destinada a dar una cosecha para Dios. Su fidelidad no sería ya un testimonio para convencer a otros de la verdad, pues los corazones endurecidos han rechazado los llamamientos de la misericordia hasta que éstos ya no se dejan oír. Si los justos cayesen entonces presa de sus enemigos, sería un triunfo para el príncipe de las tinieblas. El salmista dice: “Me esconderá en su pabellón en el día de calamidad; me encubrirá en lo recóndito de su Tabernáculo”. Salmos 27:5 (VM).
Cristo ha dicho: “¡Ven, pueblo mío, entra en tus aposentos, cierra tus puertas sobre ti; escóndete por un corto momento, hasta que pase la indignación! Porque he aquí que Jehová sale de su lugar para castigar a los habitantes de la Tierra por su iniquidad”. Isaías 26:20, 21 (VM). Gloriosa será la liberación de los que lo hayan esperado pacientemente y cuyos nombres están escritos en el libro de la vida.—Seguridad y Paz en el Conflicto de los Siglos, 687, 688, 692.

DEVOCIONAL MARANATA: EL SEÑOR VIENE
Elena G. de White
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