25 de Septiembre | Exaltad a Jesús | Elena G. de White | La verdadera humildad

Lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios… a fin de que nadie se jacte en su presencia. 1 Corintios 1:27,29.

Después de la ascensión de Jesús, los doctores, abogados, sacerdotes, dirigentes, escribas y teólogos, escuchaban asombrados las palabras de sabiduría y poder que brotaban de hombres humildes y sin educación. Los sabios de Israel se maravillaban ante el éxito de los humildes discípulos, y finalmente se satisficieron adjudicándolo al hecho de que habían estado con Jesús y aprendido de él. Su carácter y la sencillez de sus enseñanzas eran similares al carácter y enseñanzas de Cristo…
En nuestros días, los que enseñan verdades impopulares, deben recibir poder de lo alto para combinarlo con su doctrina, o sus esfuerzos servirán de muy poco. Es un hecho triste que la preciosa gracia de la humildad es muy escasa, tanto entre los ministros como los miembros de la iglesia. Los que predican la verdad consideran que sus propias capacidades son muy elevadas. La verdadera humildad hace que el hombre exalte a Cristo y la verdad, y se dé cuenta de su absoluta dependencia del Dios de verdad. Es doloroso aprender lecciones de humildad, y sin embargo, al fin no hay nada que sea más beneficioso. El dolor que producen las lecciones de humildad se debe a que nos sentimos animados por una falsa medida de nuestra propia capacidad, de tal modo que no logramos ver nuestra gran necesidad. La vanidad y el orgullo llenan el corazón de los hombres. Únicamente la gracia de Dios puede obrar una reforma.
Es tarea suya… humillarse antes que Dios se vea en la necesidad de hacerlo él mismo. Hay veces que la mano de Dios cae pesadamente sobre los hombres para humillarlos y colocarlos en la posición correcta ante él; pero cuánto mejor es mantener diariamente el corazón humillado ante Dios. Podemos rebajarnos a nosotros mismos, o podemos elevarnos orgullosamente y esperar que Dios nos humille…
Con el fin de comprender la verdad, usted debiera disciplinar y preparar la mente, buscando continuamente la forma de poseer las gracias de la piedad genuina. En la actualidad no sabemos lo que esto significa. Cuando Cristo está en usted, tendrá más que una mera teoría de la verdad. No sólo estará repitiendo las lecciones que Cristo enseñaba mientras estaba en este mundo, sino que estará educando a otros por medio de su vida de abnegación y devoción a la causa de Dios. Su vida será un sermón viviente y tendrá mayor poder que cualquier discurso pronunciado desde el púlpito.
Usted necesita cultivar ese espíritu abnegado, esa gracia y devoción pura y capaz de negarse a sí misma que usted desea ver en las vidas de otros. Con el fin de continuar aumentando su inteligencia espiritual y llegar a ser más y más eficiente, usted necesita cultivar hábitos de utilidad en los deberes pequeños que se presenten en su camino. No espere la oportunidad de hacer una gran obra; en cambio, aproveche la primera oportunidad de ser fiel en lo poco, y de este modo podrá avanzar de una posición de responsabilidad a otra.—Testimonies for the Church 4:378-379.

DEVOCIONAL EXALTAD A JESÚS
Elena G. de White

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