25 de febrero | Ser Semejante a Jesús | Elena G. de White | Jesús, el perfecto modelo de obediencia


Y descendió con ellos, y volvió a Nazaret, y estaba sujeto a ellos. Y su madre guardaba todas estas cosas en su corazón. Lucas 2:51.

Cuando Cristo tenía 12 años, fue con sus padres a Jerusalén para asistir a la fiesta de la Pascua, y a su regreso se perdió entre la multitud. Después de que José y María lo buscaron durante tres días, lo encontraron en el atrio del templo, “sentado en medio de los doctores de la ley, oyéndoles y preguntándoles. Y todos los que le oían, se maravillaban de su inteligencia y de sus respuestas”. Lucas 2:46, 47. Hacía preguntas con una gracia que encantaba a esos eruditos. Era un modelo perfecto para toda la juventud. Siempre manifestó deferencia y respeto por los mayores. La religión de Jesús nunca hará que un niño sea rudo y descortés.
Cuando José y María lo encontraron, quedaron sorprendidos, “y le dijo su madre: Hijo, ¿por qué nos has hecho así? He aquí, tu padre y yo te hemos buscado con angustia. Entonces él les dijo: ¿Por qué me buscabais?” Señalando hacia el cielo, continuó: “¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar?” Lucas 2:48, 49. Mientras hablaba estas palabras, la divinidad fulguró a través de su humanidad. La luz de la gloria del cielo iluminó su rostro… Cristo no comenzó su ministerio público sino hasta dieciocho años después de esto, pero constantemente estuvo ayudando a otros, aprovechando cada oportunidad que se le ofrecía. Aun en su niñez hablaba palabras de consuelo y ternura a jóvenes y viejos. Su madre no podía menos que advertir sus palabras, su espíritu, su obediencia voluntaria a todos los requerimientos de ella.
No es correcto decir, como muchos escritores han dicho, que Cristo era como todos los niños. Muchos niños son descarriados y conducidos mal… Jesús fue instruido de acuerdo con el carácter sagrado de su misión. Su inclinación hacia lo correcto era una constante satisfacción para sus padres. Las preguntas que les hacía los inducían a estudiar con sumo fervor los grandes elementos de la verdad.
Las conmovedoras palabras de Jesús en cuanto a la naturaleza y el Dios de la naturaleza abrían e iluminaban su mente.—The Youth’s Instructor, 8 de septiembre [63] de 1898. Ver Comentario Bíblico Adventista 5:1091, 1093.

DEVOCIONAL: SER SEMEJANTE A JESÚS
Elena G. de White
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