25 de agosto | Hijos e Hijas de Dios | Elena G. de White | Desenmascara a Satanás

«Desarmó además a los poderes y las potestades, y los exhibió públicamente al triunfar sobre ellos en la cruz».
Colosenses 2:15, RVC

POR LA VIDA Y LA MUERTE DE CRISTO, los pensamientos de los seres humanos son puestos en evidencia. Desde el pesebre hasta la cruz, la vida de Jesús fue una vocación de entrega de sí mismo, y de participación en los sufrimientos. Desenmascaró las intenciones. Jesús vino con la verdad del cielo, y todos los que respondieron a la voz del Espíritu Santo fueron atraídos a él. Los que se adoraban a sí mismos pertenecían al reino de Satanás. En su actitud hacia Cristo, todos iban a demostrar de qué lado estaban. Y así cada uno pronuncia juicio sobre sí mismo.
En el día del juicio final, todos los perdidos comprenderán la naturaleza de su propio rechazo de la verdad. Se presentará la cruz y toda mente que fue cegada por la transgresión verá su verdadero significado. Ante la visión del Calvario con su víctima misteriosa, los pecadores quedarán condenados. Toda falsa excusa quedará anulada. La apostasía humana aparecerá en su odioso carácter. Los seres humanos verán lo que fue su elección. […]
Cuando los pensamientos de todos los corazones sean revelados, tanto los leales como los rebeldes se unirán para declarar: «Justos y verdaderos son tus caminos, Rey de los santos. ¿Quién no te temerá, oh Señor, y engrandecerá tu nombre? […] Porque tus juicios son manifestados» (Apoc. 15: 3-4).— El Deseado de todas las gentes, cap. 5, pp. 40, 41.
Aunque la tierra fue erradicada del gobierno del cielo y separada de su comunión, Jesús la ha puesto de nuevo dentro del ámbito de la gloria.— Signs of the Times, 24 de noviembre de 1887.

DEVOCIONAL HIJOS E HIJAS DE DIOS
Elena G. de White

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