Uds. los han visto. Parados en una esquina, sosteniendo un pedazo de papel. O en medio de la acera de tal manera que es difícil evadir el encuentro. Ellos tienen algo que decir y están ansiosos de que alguien los escuche. ¿Cómo reaccionamos a estos entusiastas parados en las aceras? ¿Nos sentimos molestos? ¿O nos sentimos un poco culpables de que nuestra dedicación a lo que creemos no iguala la de ellos?

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