22 de diciembre | Maranata: El Señor viene | Elena G. de White | Cristo será nuestro maestro

Mi pueblo sabrá mi nombre… en aquel día; porque yo mismo que hablo, he aquí estaré presente. Isaías 52:6.

Restaurado a la presencia de Dios, el hombre volverá a ser enseñado por él, como en el principio.—La Educación, 292.
No tenemos la menor idea de lo que se abrirá entonces delante de nosotros. Con Cristo andaremos al lado de las aguas vivas. Nos revelará lo que él es para nosotros, y lo que somos para él. Conoceremos entonces la verdad que no podemos conocer ahora, por causa de nuestras limitaciones.—Consejos para los Maestros Padres y Alumnos acerca de la Educación Cristiana, 125.
En el mundo venidero Cristo guiará a los redimidos junto al río de la vida y les enseñará maravillosas lecciones relativas a la verdad. Desenvolverá ante ellos los misterios de la naturaleza. Entonces los redimidos comprenderán que hay una mano superior que mantiene los mundos en su puesto. Advertirán la habilidad desplegada por el gran Artista al vestir de color las flores del campo, y comprenderán los propósitos del Padre misericordioso, que dispensa todo rayo de luz; entonces, juntamente con los santos ángeles, los redimidos elevarán himnos de gratitud y alabanza en reconocimiento del supremo amor de Dios por un mundo ingrato.—MMa, 373.
Se ofrecerá al estudiante una historia de alcance infinito y de riqueza inefable… la historia del comienzo del pecado; de la fatal mentira y su perversa obra; de la verdad, que sin desviarse de lo recto, ha hecho frente al error y lo ha vencido. Será descorrido el velo que se interpone entre el mundo visible y el invisible y se revelarán cosas maravillosas.—La Educación, 293, 294.
Entraremos con inefable deleite en el gozo y en la sabiduría de los seres no caídos. Compartiremos los tesoros ganados durante siglos y siglos pasados en la contemplación de la obra de Dios. Y los años de la eternidad, a medida que transcurran, seguirán ofreciendo revelaciones más gloriosas. “Infinitamente más de todo cuanto podemos pedir, ni aún pensar”, será para siempre la forma en que recibiremos los dones de Dios.—La Educación, 296, 297.
En este mundo debemos adquirir una educación que nos capacite para vivir con Dios por la eternidad. La educación que iniciaremos aquí se perfeccionará en el cielo. No haremos más que entrar en un curso superior.—MMa, 372.

DEVOCIONAL MARANATA: EL SEÑOR VIENE
Elena G. de White

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