22 de abril | Ser Semejante a Jesús | Elena G. de White | El Espíritu Santo ilumina la palabra

Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así. Hechos 17:11.

Cristo declaró: “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí”. Juan 5:39.

Los que cavan debajo de la superficie encuentran las gemas de la verdad que están ocultas. El Espíritu Santo acompaña al investigador fervoroso. Su inspiración fulgura sobre la Palabra, estampa la verdad sobre la mente y le da una importancia renovada y actual. El investigador se siente invadido por una sensación de paz y de gozo que nunca había experimentado. Comprende como nunca antes el inmenso valor de la verdad. Una nueva luz celestial brilla sobre la Palabra y la ilumina como si cada letra estuviera matizada con oro. Dios mismo ha hablado a la mente

y el corazón, y ha hecho que la Palabra sea espíritu y vida.

Cada verdadero investigador de la Palabra eleva a Dios su corazón e implora la ayuda del Espíritu. Y pronto descubre aquello que lo lleva por encima de todas las declaraciones ficticias de quien se considera maestro, cuyas teorías débiles y vacilantes no están respaldadas por la Palabra del Dios viviente. Estas teorías fueron inventadas por quienes no habían aprendido la gran lección: que el Espíritu de Dios y la vida están en su Palabra. Si hubieran recibido de corazón los principios eternos contenidos en la Palabra de Dios, verían cuán insustanciales e inexpresivos son todos los esfuerzos realizados por obtener algo nuevo con el fin  de crear sensación. Necesitan aprender los primeros rudimentos de la Palabra de Dios; después de eso podrán poseer la palabra de vida para el pueblo, que pronto distinguirá la paja del trigo, porque así lo prometió Jesús a los discípulos…— Mensajes Selectos 2:44, 45.

“La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo”. Juan 14:27. Estas palabras no son comprendidas ni la mitad por parte de personas, familias o miembros de iglesia a quienes, y por medio de quienes, como su familia, Dios quiere representar la verdad pura y no adulterada, la cual, si se recibe y se digiere adecuadamente, produce vida eterna.—Manuscript Releases, 132.

 

DEVOCIONAL: SER SEMEJANTE A JESÚS

Elena G. de White

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