21 de julio – Ser Semejante a Jesús – Elena G. de White

Cuando pasemos por pruebas, repasar la gran misericordia de Dios

Sustenta mis pasos en tus caminos, para que mis pies no resbalen. Yo te he invocado, por cuanto tú me oirás, oh Dios; inclina a mí tu oído, escucha mi palabra. Salmos 17:5, 6.

El Señor ordenó a Moisés que refiriese a los hijos de Israel cómo los había librado del yugo de Egipto y les había conservado milagrosamente la vida en el desierto. Moisés debía recordarles su incredulidad, sus murmuraciones cuando fueron probados, así como la gran misericordia y tierna bondad del Señor que no los abandonaron nunca. Ello debía estimular su fe y fortalecer su valor…

De igual importancia es hoy que el pueblo de Dios recuerde los lugares y las circunstancias en que fue probado, en que su fe desfalleció, en que hizo peligrar su causa por motivo de su incredulidad y confianza en sí mismo. La misericordia de Dios, su providencia, sus libramientos inolvidables, deben ser recordados unos tras otros. A medida que el pueblo de Dios repase así lo pasado, debe comprender que el Señor repite su trato. Debe prestar atención a las advertencias que le son dadas y guardarse de volver a caer en las mismas faltas. Renunciando a toda confianza en sí mismos, los hijos de Dios deben confiar en él para que los guarde del pecado que podría deshonrar su nombre. Cada vez que Satanás obtiene una victoria, hay almas que peligran; algunos caen bajo sus tentaciones y no pueden recuperarse…

Dios manda pruebas para saber quiénes permanecerán fieles cuando estén expuestos a la tentación. Coloca a cada uno en situaciones difíciles para ver si confiará en una potencia superior. Cada uno posee rasgos de carácter todavía

ignorados y que deben ser puestos en evidencia por medio de la prueba. Dios permite que quienes confían en sí mismos sean gravemente tentados, con el fin de que puedan comprender su incapacidad.

Cuando sobrevienen pruebas; cuando vemos delante de nosotros no una gran prosperidad, sino, por el contrario, una situación que exige algún sacrificio por parte de todos, ¿cómo recibimos las insinuaciones de Satanás de que nos esperan momentos extremadamente penosos? Si escuchamos lo que él nos sugiere, perderemos nuestra confianza en Dios… Debemos juntar las pruebas de las bendiciones del cielo, las bendiciones ya recibidas de lo alto, y decir: “Señor, creemos en ti, en tus siervos y en tu obra”.—Joyas de los Testimonios 3:190, 191.

DEVOCIONAL: SER SEMEJANTE A JESÚS

Elena G. de White

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