18 de septiembre | Exaltad a Jesús | Elena G. de White | El servicio promueve el desarrollo espiritual

Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir. Lucas 6:38.

Los que entregan sus vidas en un ministerio como el de Cristo, saben el significado de la verdadera felicidad. Sus intereses y sus oraciones alcanzan mucho más allá de la esfera del interés egoísta. Ellos mismos crecen a medida que procuran ayudar a otros. Se familiarizan con los planes más amplios y las empresas más inspiradoras, y ¿cómo podrían hacer otra cosa sino crecer, al colocarse en el divino canal de luz y bendición? Los tales reciben sabiduría del cielo. Se identifican más y más con Cristo en todos sus planes. No hay oportunidad para el estancamiento espiritual. La ambición egoísta y la búsqueda de lo propio son reprendidas por el constante contacto con los absorbentes intereses y las superiores aspiraciones que pertenecen a las actividades superiores y santas.—Testimonies for the Church 9:42.
Los seres celestiales están listos para cooperar con nosotros, a fin de revelar al mundo lo que pueden llegar a ser los seres humanos, y lo que puede cumplirse por su influencia, para la salvación de las almas que están a punto de perecer. Una persona verdaderamente convertida está tan llena del amor de Dios, que anhela comunicar a otros el gozo que posee. El Señor desea que su iglesia manifieste al mundo los esplendores de la santidad y que demuestre el poder de la religión cristiana. El cielo se ha de reflejar en el carácter del cristiano. El cántico de agradecimiento y alabanza debe ser oído por aquellos que están en las tinieblas. Esforzándonos por hacer bien a otros, hemos de expresar nuestra gratitud por las buenas nuevas del Evangelio, por las promesas que encierra y las seguridades que nos da. Al realizar esta obra, impartiremos rayos de justicia celestial a las almas cansadas, inquietas y dolientes. Este ministerio es como un manantial abierto al viajante cansado y sediento. Los ángeles de Dios asisten a cada obra de misericordia y amor.
La obra de Cristo debe servirnos de ejemplo. Continuamente iba de un lugar a otro haciendo bienes. En el templo y en la sinagoga, en las calles de las ciudades, en los mercados y en los talleres, a la orilla del mar y sobre los montes, predicaba el Evangelio y sanaba a los enfermos. Su vida de servicio desinteresado debe servirnos de manual. Su tierno amor compasivo condena nuestro egoísmo y la dureza de nuestro corazón.
Dondequiera fuera, Jesús esparcía bendiciones a su paso. Entre los que profesan creer en él, ¿cuántos hay que han aprendido sus lecciones de bondad, tierna compasión y amor desinteresado? Oídle dirigiéndose a los que están débiles, cansados y desvalidos: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os haré descansar”. Mateo 11:28. Nada podía cansar su paciencia, ni reprimir su amor.—Joyas de los Testimonios 3:298-299.

DEVOCIONAL EXALTAD A JESÚS
Elena G. de White

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