18 de diciembre | Maranata: El Señor viene | Elena G. de White | Actividades en la Tierra nueva

Edificarán casas, y morarán en ellas; plantarán viñas, y comerán del fruto de ellas. No edificarán para que otro habite, ni plantarán para que otro coma; porque según los días de los árboles serán los días de mi pueblo, y mis escogidos
disfrutarán la obra de sus manos. Isaías 65:21, 22.

No podemos suponer que, cuando llegue el triunfo final y tengamos las mansiones que nos han sido preparadas, nuestra parte será permanecer ociosos y descansar en un estado de bienaventurada inactividad.—The Review and Herald, 17 de mayo de 1898.
En la tierra renovada, los redimidos participarán de las ocupaciones y los placeres que daban felicidad a Adán y Eva en el principio. Se vivirá la existencia del Edén, en huertos y campos. “Edificarán casas, y morarán en ellas; plantarán viñas, y comerán del fruto de ellas. No edificarán para que otro habite, ni plantarán para que otro coma; porque según los días de los árboles serán los días de mi pueblo, y mis escogidos disfrutarán la obra de sus manos”.—La Historia de Profetas y Reyes, 540.
Allí vi bellísimas casas que parecían de plata, sostenidas por cuatro columnas engastadas de preciosas perlas muy admirables a la vista. Estaban destinadas a ser residencias de los santos. En cada una había un anaquel de oro. Vi a muchos santos que entraban en las casas y, quitándose las resplandecientes coronas, las colocaban sobre el anaquel. Después salían al campo contiguo a las casas para hacer algo con la tierra, aunque no en modo alguno para cultivarla como hacemos ahora. Una gloriosa luz circundaba sus cabezas, y estaban continuamente alabando a Dios.—Primeros Escritos, 18.
Toda facultad será desarrollada, toda capacidad aumentada. La adquisición de conocimientos no cansará la inteligencia ni agotará las energías. Las mayores empresas podrán llevarse a cabo, satisfacerse las aspiraciones más sublimes, realizarse las más encumbradas ambiciones; y sin embargo, surgirán nuevas alturas que superar, nuevas maravillas que admirar, nuevas verdades que comprender, nuevos objetos que agucen las facultades del espíritu, del alma y del cuerpo.—Seguridad y Paz en el Conflicto de los Siglos, 736.

DEVOCIONAL MARANATA: EL SEÑOR VIENE
Elena G. de White

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