13 de agosto | La fe por la cual vivo | Elena G. de White | Absteneos de hábitos intemperantes

Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma. 1 Pedro 2:11.

“La Palabra de Dios nos advierte claramente que a menos que nos abstengamos de los deseos carnales, la naturaleza física estará en conflicto con la naturaleza espiritual. La satisfacción de los deseos carnales en el comer está en pugna con la salud y la paz. De esa manera, se establece un conflicto entre las facultades superiores e inferiores del hombre.”—Counsels on Diet and Foods, 382.

“La salud, el carácter y aun la vida corren peligro por el uso de estimulantes que excitan las energías exhaustas para obligarlas a una acción antinatural y espasmódica.”—El Ministerio de Curación, 315.

“Los condimentos son perjudiciales de por sí. La mostaza, la pimienta, las especias, los encurtidos y otras cosas por el estilo irritan el estómago y afiebran y ensucian la sangre.”—Ibid. 306.

“El té y el café no nutren el organismo…. El uso continuo de estos excitantes de los nervios es seguido de dolor de cabeza, insomnio, palpitaciones del corazón, indigestión, temblequeo y otros muchos males, pues estos excitantes consumen las fuerzas vitales…

“El tabaco es un veneno de efectos lentos, insidiosos, pero de los más nocivos. En cualquier forma en que se haga uso de él mina la constitución; es peligroso por sus efectos lentos y difícilmente perceptibles al principio… Su uso despierta sed de bebidas fuertes y en muchos casos echa los cimientos del hábito de la bebida.”—Ibid.307,308.

DEVOCIONAL LA FE POR LA CUAL VIVO

Elena G. de White

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