12 de febrero | Ser Semejante a Jesús | Elena G. de White | La obediencia será recompensada

Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, porque esto agrada al Señor. Colosenses 3:20.

Los hijos que deshonran y desobedecen a sus padres, y desprecian sus consejos e instrucciones, no pueden tener parte en la tierra renovada y purificada. Esta no será para el hijo o la hija que hayan sido rebeldes, desobedientes e ingratos. A menos que los tales aprendan a obedecer y someterse aquí, nunca lo aprenderán; la paz de los redimidos no será turbada por hijos desobedientes, revoltosos y no sumisos. Nadie que viole los mandamientos puede heredar el reino de los cielos.
Se requiere que los jóvenes en cualquier cosa que hagan, lo hagan todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por él. Vi que sólo unos pocos jóvenes entienden lo que significa ser cristianos, ser semejantes a Cristo.
Tendrán que aprender las verdades de la Palabra de Dios antes de que puedan ajustarse al modelo. No hay un joven en veinte que haya experimentado en su vida esa separación del mundo que el Señor requiere de todos los que llegarán a ser miembros de su familia, hijos del Rey celestial. “Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré.
Y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso”. 2 Corintios 6:17, 18.
¡Qué promesa se hace aquí con la condición de que seamos obedientes!
¿Tienen que separarse de amigos y parientes al decidir obedecer las sublimes verdades de la Palabra de Dios? ¡Cobren ánimo! Dios ha hecho provisión para ustedes. Sus brazos están abiertos para recibirlos. Salgan de entre ellos y sepárense, y no toquen lo impuro, y él los recibirá. Promete ser un Padre para ustedes. ¡Oh, qué relación es esta!, más sublime y santa que cualquier lazo terrenal. Si hacen el sacrificio, si tienen que dejar a padre, o a madre, o a hermanas, o a hermanos, o a esposa, o a hijos por causa de Cristo, no se quedarán sin amigos. Dios los adopta en su familia y llegan a ser miembros de la familia real, hijos e hijas del Rey que gobierna en el Cielo de los cielos. ¿Pueden desear una posición más exaltada que la que se promete aquí? ¿No es esto suficiente?—Testimonies for the Church 1:497, 498, 510.

DEVOCIONAL SER SEMEJANTE A JESÚS
Elena G. de White

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