12 de febrero | Mi vida Hoy | Elena G. de White | Me concede poder de lo alto

Más recibiréis la virtud del Espíritu Santo que vendrá sobre vosotros; y me seréis testigos en Jerusalén, y en toda Judea, y Samaria, y hasta lo último de la tierra. (Hechos 1:8)

El Espíritu Santo descendería sobre los que amaran a Cristo. De esta manera, gracias a la glorificación de su Capitán y por medio de ella, aquéllos se pondrían en condiciones de recibir los dones necesarios para cumplir su misión. El Dador de vida tenía en sus manos no solamente las llaves de la muerte, sino todo un cielo de ricas bendiciones. Toda potestad le había sido dada en el ciclo y en la tierra; y siendo que ocupó el lugar que le corresponde en los atrios celestiales, puede dispensar esas bendiciones a todos cuantos lo reciban. La tierra fue, bautizada con el poder del Espíritu. Se impartió capacidad a los discípulos para que salieran a proclamar el nombre de Cristo, primero en Jerusalén, donde se había efectuado la vergonzosa obra de deshonrar al rey legítimo, y luego en las partes más remotas de la tierra. Esa fue la evidencia de que Cristo había sido entronizado en su reino como Mediador. (BE, 22-05-1899)
Dios desea que los que reciban su gracia sean testigos de su poder. A aquellos cuya conducta ha sido más ofensiva para él los acepta libremente; cuando se arrepienten, les imparte su Espíritu Divino; los coloca en las más altas posiciones de confianza, y los envía al campamento de los desleales a proclamar su ilimitada misericordia. (DTG:754)
Dios mismo ha tomado medidas para que cada alma que se dirige al Señor pueda recibir la colaboración inmediata de Jehová. El Espíritu Santo lo capacita con su eficacia. (RH, 22-03-1898)
Lo que necesitamos es el poder del Espíritu. Este logrará más en un minuto de lo que podríamos realizar con nuestras palabras. (MS 71, 1903)
El Espíritu se concede solamente a los que esperan humildemente en el Señor, y buscan su dirección y su gracia. El poder de Dios aguarda a que lo pidan y reciban. Cuando se la reclama por fé, esta bendición prometida arrastra consigo todas las demás bendiciones. (RH, 19-11-1908)

DEVOCIONAL MI VIDA HOY
Reflexiones para cada día
Elena G. de White

DEJA UN COMENTARIO

Comentarios

Category:

Devocional, Mi vida Hoy

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*