12 de agosto | Hijos e Hijas de Dios | Elena G. de White

Nos gloriamos solo en la cruz

«En cuanto a mí, jamás se me ocurra jactarme de otra cosa sino de la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo ha sido crucificado para mí, y yo para el mundo». Gálatas 6:14, NVI.

¿CUÁNTOS CREEN REALMENTE que la cruz de Cristo es lo más importante? ¿Cuántos la aplican en sus estudios y conocen su verdadero significado? No habría un solo cristiano en este mundo si no fuera por la cruz de Cristo. […]
Apartémonos de los ejemplos del mundo; dejemos de exaltar a los supuestos grandes personajes; apartemos la mente de las glorias de todo, salvo de la cruz de Cristo. Dijo Pablo: «Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo» (Gál. 6: 14). Que todos, desde el más encumbrado hasta el más humilde, comprendan lo que significa la gloria de la cruz de Cristo. Esta cruz ha de ser exaltada con energía y con convicción. El Señor Jesús declara: «Si alguno de ustedes quiere ser mi seguidor, tiene que abandonar su manera egoísta de vivir, tomar su cruz y seguirme» (Mar. 8: 34, NTV). Y para todos los que la exalten y la lleven, la cruz es una garantía de la corona de gloria que nunca se desvanecerá. […]
Esta es la ciencia más encumbrada que podemos aprender: la ciencia de la salvación. La cruz del Calvario, correctamente considerada, es verdadera filosofía, religión pura y sin contaminación. Es vida eterna para todos los que creen. Mediante esfuerzo incansable, «mandato sobre mandato, renglón tras renglón, línea sobre línea, un poquito allí, otro poquito allá» (Isa. 28: 10, 13), debiera fijar en nuestro pensamiento la idea […] de que la cruz de Cristo es tan eficaz actualmente como en los días de Pablo, y que debiera ser tan perfectamente comprendida por nosotros como por el gran apóstol, que pudo declarar: «Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo» (Gál. 6: 14, RV60).— The Youth’s Instructor, 7 de julio de 1898.

DEVOCIONAL HIJOS E HIJAS DE DIOS
Elena G. de White

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