12 de abril | Una religión radiante | Elena G. de White | Constantes en la oración

«Gozosos en la esperanza, sufridos en la tribulación, constantes en la oración». Romanos 12: 12

«DICHOSO AQUEL a quien Dios corrige! No rechaces la lección del Todopoderoso, porque hiere, pero pone la venda, golpea, pero él mismo cura» (Job 5: 17-19, LPH). Jesús se acerca con el ministerio de curación a todos los afligidos. El duelo, el dolor y la aflicción pueden iluminarse con valiosas revelaciones de su presencia.
Dios no desea que quedemos abrumados de tristeza, con el corazón angustiado y quebrantado. Quiere que alcemos los ojos y veamos su amoroso rostro. El bendito Salvador está cerca de muchos cuyos ojos están tan llenos de lágrimas que no pueden percibirlo a él. Anhela estrechar nuestra mano; desea que lo miremos con fe sencilla y que le permitamos que nos guíe. Su corazón conoce nuestras pesadumbres, aflicciones y pruebas. Nos ha amado con amor eterno y nos ha rodeado de misericordia. Podemos apoyar el corazón en él y meditar a todas horas en su bondad. Él elevará el espíritu del doliente por encima de la tristeza y las vicisitudes cotidianas, hasta un reino de paz. Piensen en ello, hijos de las penas y del sufrimiento, y regocíjense en la esperanza.— El discurso maestro de Jesucristo, cap. 2, pp. 28-29.
«No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús». Filipenses 4: 6-7, NVI

UNA RELIGIÓN RADIANTE
Reflexiones diarias para una vida cristana feliz
Elena G. de White

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