11 de abril | Una religión radiante | Elena G. de White | Llorar por no reír

«Vale más llorar que reír; pues entristece el rostro pero le hace bien al corazón». Eclesiastés 7: 3, NVI

TODOS NUESTROS SUFRIMIENTOS y tristezas, todas nuestras tentaciones y pruebas, todas nuestras aflicciones y angustias, todas nuestras privaciones y persecuciones; todo, en una palabra, contribuye a nuestro bien. Todos los acontecimientos y circunstancias obran con Dios para nuestro beneficio.— El ministerio de curación, cap. 41, p. 351.
Es posible que sea necesario esforzarse mucho en la formación de nuestro carácter, y que seamos una piedra tosca que debe ser cortada en perfecta escuadra y pulida antes de que pueda ocupar un lugar en el templo de Dios.
No debe pues sorprendernos, si con martillo y cincel Dios pule las aristas cortantes de nuestro carácter, hasta que estemos preparados para ocupar el lugar que él nos ha reservado. Ningún ser humano puede hacerlo. Únicamente Dios puede. Tengamos la seguridad de que él no asestará ni un sólo golpe inútil. Él da cada uno de sus golpes con amor, para nuestra felicidad eterna. Conoce nuestras flaquezas y actúa para sanar y no para destruir.— Testimonios para la iglesia, t. 7, p. 251, adaptado.
«Dios, que examina los corazones, sabe cuál es la intención del Espíritu, porque el Espíritu intercede por los creyentes conforme a la voluntad de Dios. Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito». Romanos 8: 27-28, NVI

UNA RELIGIÓN RADIANTE
Reflexiones diarias para una vida cristana feliz
Elena G. de White

DEJA UN COMENTARIO

Comentarios

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*